Lucía mira por una perfumería alguna colonia que regalar a su madre. Ve algunos frascos bonitos pero cuando las huele el olor le resulta agobiante y muy fuerte. Después las deja y busca a Niall, quien esta buscando algo por las estanterías.
-No encuentro nada aquí- dice ella.
-¿No? ¿Quieres que vayamos a otro sitio?
Lucía dice que si con la cabeza y después salen de la tienda.
-¿Que la puedo comprar a mi madre?- pregunta ella.
-Yo a la mía la compro siempre algo de ropa.
Lucía le mira algo avergonzada. Con el poco dinero que le ha dado su padre la única ropa que podría comprar sería en el mercadillo.
-Había pensado en algo más especial.
-Una joya- dice Niall.
Lucía deja de respirar un momento. ¿Una joya? Definitivamente no.
-No... Algo para casa. Mi madre siempre esta mirando cuadros o algún jarrón.
Entonces Lucía piensa en regalarla un marco de fotos. En el dormitorio de sus padres, hay una foto de la familia. Estaban de vacaciones en alguna ciudad costera y había una estatua donde había representado un cañón. La madre de Lucía la subió sobre el cañón y se puso a su lado junto a su marido. Esa foto estaba acumulando mucho polvo sobre la cómoda.
-Un marco.
-¿De fotos?- preguntó Niall-. Es una buena idea. Vamos entonces.
Se pusieron a caminar dirección el centro mientras Niall se coloca la gorra que tiene en la cabeza.
-¿Has pensando sobre la universidad?- pregunta Niall.
-¿La universidad?
-Si. ¿No te acuerdas de nuestra conversación del otro día?
Ella recuerda algo sobre la conversación que mantuvieron.
-En serio, tienes mucho talento para no tener una carrera. Tienes que estudiar.
-Niall, no tendría tiempo.
-Tendrías que dejar el teatro Venecia.
Mira a Niall neutral. ¿Dejar el trabajo? ¿Para ir a la universidad? ¿Dejar lo que me da dinero para meterme en algo en el que hay que pagar mensualmente? No.
-No creo que fuera buena idea.
-¿Por que?
-Porque no tengo tiempo. Ya te lo he dicho.
-¿Ni para echar la inscripción?
-Ni para eso- contesta Lucía siendo tajante.
Niall nota que a ella no le hace mucha gracia ese tema y se mantiene callado durante los siguientes minutos. Lucía lo nota y se siente mal. No debería haber sido tan borde. Entonces, ve un fotomaton pegado a una pared de la calle.
-Ven- dice ella.
Niall la mira y cuando ve la dirección que toma la chica sonríe. Lucía lo ve y sonríe también. Le coge de la mano y le mete dentro del fotomaton.
-Vamos a hacernos fotos. Muchas fotos- dice ella.
Niall se ríe y, como solo hay un taburete dentro de la caja, permite a Lucía sentarse sobre sus rodillas. Esta esta metiendo las monedas por las ranuras y después selecciona la opción. Ha elegido la de dieciséis fotos, cuatro por fila y cuatro por columna y se harán dos copias. Una para Niall y la otra para ella.
-¿Tenemos que parecer niños buenos o podemos poner caras raras?- pregunta el rubio.
-Caras raras mejor. Más divertidas las fotos.
Lucía da al botón para iniciar con las fotos y se oye una cuenta atrás desde el número cinco. Cuando llega al cero, cada cinco segundos salta un flash para que la foto salga iluminada. Lucía se pone vizca, saca la lengua, hace cosas con su pelo y después se gira para quitarle la gorra a Niall quien tiene una cara muy divertida. Después, Niall la besa en la mejilla y produce un leve cosquilleo a Lucía que empieza a reírse. Después se gira a Niall para sacarle la lengua. Ahora, ambos se ríen y Niall coge de la barbilla a Lucía para besarla en los labios. Lucía no se separa. ¿Para que iba a separarse? Esta disfrutando del beso. Sus narices se rozan y ambos sonríen pero no paran de besarse. Tampoco paran cuando la máquina ha avisado con una estridente voz que las fotos habían acabado y que se estaban imprimiendo. Lucía nota que la visera de la gorra le estorba a Niall entonces decide quitárselo pero el beso se acaba cuando una niña corre la cortina azul del fotomaton.
-Ups, lo siento- dice antes de correr de nuevo la cortina.
Lucía se muerde el labio y sonríe.
-Vamos a ver cómo han quedado las fotos- dice el rubio pasando un brazo por la cintura de la chica para impedir que se levante de sus rodillas.
Juntos ven las fotos. Se ríen de sus caras y después miran las distintas fotos en las que salen besándose. Salen geniales.
-Creo que comprare un marco de fotos para mi también. Enmarcaré estas fotos- dice Lucía tímidamente.
Salen del fotomaton dados de la mano y Lucía sonríe a la niña que ha entrado. Esta sonríe y luego mira a Niall.
-¡Hala! ¡Eres Niall Horan! ¡De One Direction!- La niña nerviosa saca de su bolso rosa de la Barbie una libreta y un bolígrafo y se lo tiende al rubio-. ¿Me firmas un autógrafo? Mi hermana es muy fan vuestra. Y esta enfadada conmigo por usar sus tacones así que si la llevo un autógrafo tuyo seguro que me perdona.
Lucía sonríe ante la dulzura de la niña y Niall coge la libreta con el boli.
-¿Cómo se llama tu hermana?
-Alice.
Niall firma la hoja y le entrega la libreta a la niña quien la guarda.
-¿Es tu novia?- pregunta.
-¿Que?- cuestiona sorprendida Lucía. Luego recuerda que la niña les ha visto besarse y que es normal que piense eso-. No. No soy su novia.
Ella nota como Niall se pone rígido y como luego suelta la mano de la chica.
Sofia esta volviendo a casa sola porque Sandra ha decidido quedarse con Louis en el parque. En su cabeza solo resuenan unas palabras que le ha dicho a Harry: "Cuando Sandra y Louis estén saliendo te daré el movil". Y ella solo desea que si salen que el de rizos no se entere. Se tragaría sus palabras y no quiere eso. Es demasiado orgullosa.
Camina y ve un puesto de helado. Le apetece uno así que decide parar a comprar uno.
-Un helado de nata, por favor- dice ella educadamente.
El hombre sonríe y prepara el helado para dárselo más tarde.
-Son dos libras.
Sofia se lo da y se va más tarde tras dar el primer lametazo.
Sigue caminando hasta una esquina. Después gira a la derecha donde un coche le pita. Ella se gira y ve por la ventanilla del coche la cara sonriente de Harry.
-Hola- dice con un tono de voz burlón.
Sofia da otro lametazo a su helado sorprendida pero sigue caminando.
-¿Te llevo a algún lado?
-No, gracias. Tengo piernas para caminar.
-A lo mejor vas a algún sitio que esta lejos.
-La verdad es que si.
-¡Pues te llevo!- dice Harry mientras la sigue a una baja velocidad con el coche.
-No, gracias. Ya te he dicho que tengo piernas- contesta Sofia borde.
-Ya te he dicho que te llevo.
Sofia mira a Harry enfadada. Después gira a la derecha pero Harry sigue ahí.
-¿Me vas a estar siguiendo todo el día?
-La verdad es que hay cosas mas importantes que tengo que hacer pero esta es la más divertida.
Sofia le mira y le muestra una sonrisa falsa.
-Entonces tu vida no debe de ser tan interesante como me imaginaba.
-¡Oh! Interesante es. Conozco a mucha gente, hago cosas que sino fuera famoso no haría en la vida...
-¿Que cosas?
-Perseguirte con el coche.
-Definitivamente, tu vida es muy aburrida.
Gira de nuevo, esta vez a la izquierda. Tiene un plan.
Harry suspira.
-¿Me vas a dar tu movil?
-¡Comprate uno!- bromea Sofia.
-¡El numero! ¡Quiero tu numero de teléfono!
-No tengo.
-Sofia, te devolví yo tu movil. Puedes intentar timarme con otras cosas pero con eso no.
-Te acabo de timar-dice Sofia con una sonrisa de oreja a oreja.
-¿Cómo?
-Esta calle es peatonal. Lo siento pero tenemos que tomar caminos distintos. Nuestra "relación" se rompe porque tu fabuloso coche no es admitido en este tipo de calles.
-¡Oh! No pasa nada. Aparco el coche.
Pero Sofia no le oye porque ha seguido caminando por la calle peatonal. Empieza a caminar rápido porque sabe que Harry la seguirá en unos minutos. La calle esta llena de gente debido al mercado de por las tardes. Pasa entre la gente como puede y cada vez que mira atrás para ver si esta Harry es lo único que ve: gente. Pasa entre los distintos puestos ambulantes que hay. En algunos se vende fruta, en otros verdura. Hay uno en el que solo venden té. Otros vende carne, pescado...
Camina -casi corre-, y va haciendo zigzags entre personas mayores, adultos y niños. Cuando esta en medio de la calle empieza a sentirse muy cansada. No puede caminar más. Solo se detiene y mira todas las personas que la rodean, todo el ruido, todos los olores y siente como la gente le da codazos para poder pasar. Le esta empezando a dar claustrofobia. Se sentirá mejor cuando haya llegado al final de la calle, donde habrá menos gente. Sigue caminando.
Cuando llega al final, se sienta en un banco. Su cabeza da vueltas y vueltas, su visión empieza a nublar y se vuelve más oscura y todo el ruido que escuchaba hace unos minutos se oye con eco. Parpadea como si eso fuera a servir de algo. Se empieza a sentir muy mareada. Como cuando le da claustrofobia cada vez que esta en un sitio encerrada. Ve a un chico dirigirse a ella corriendo. No distingue su cara. Pero el eco de su voz llega a sus oídos.
-¡Sofia! ¡Sofia!- dice Harry.
Después cierra los ojos y se desmaya.