Sofía se encontraba tumbada en su cama, descansando de la ajetreada mañana que había tenido. Le dolía un poco cabeza, sentía que cada vez que miraba hacia otro lado, la mente le daba una vuelta entera. Estaba, lo que se dice, baja de azúcares y sin energía. Sonó un mensaje en su móvil, haciendo que la estallara aún más la cabeza.
"+44 ** ** ** ***: Hola guapa, te encontré ;)"
El remitente de ese mensaje era un número el cual Sofía no tenía guardado en su agenda de teléfonos, por lo que no tenía ni idea de quien podía ser. Genial, pensó la chica, un quebradero más de cabeza.
"¿Quién eres?"
"Tu amor."
"No estoy para bromas. ¿Quién coño eres?"
"No te pongas así preciosa. Adivina quien soy"
"Sinceramente, tan pesados como tú pocos, así que optaré por la opción Harry. ¿Me equivoco?"
"¡Premio para la señorita!"
"Déjame, me duele la cabeza."
Tras decir eso, Sofía quitó el sonido y la vibración a su móvil, lo bloqueó y se quedó en esa posición un rato hasta que la entró el sueño. Desafortunadamente, este no era su mejor día. Ahora era una llamada la que interrumpía su momento de descanso.
- ¿Diga? -contestó con la voz adormilada.
- ¿Por qué no respondes mis mensajes?
- ¡HARRY! Déjame en paz. Ya lo oíste una vez.
- Si, pero...
- Pero nada. Adiós.
- No te voy a dejar en paz a no ser que me digas dónde vives.
- Sigue soñando mozo.
Después de varios intentos por parte de Harry de contactar con Sofía se cansó. Ella ya se encontraba mucho mejor, y estaba arreglándose para salir a dar un paseo. Todavía eran las seis y media de la tarde y había tiempo suficiente para tomar algo de oxígeno y despejarse.
El aseo de su casa era pequeño, no la gustaba usar el baño ya que era mucho más grande y daba la sensación de vacío cada vez que entradas ahí. Por eso Sofía siempre usaba el aseo.Llamaron a la puerta de su casa. Sofía estaba desconcertada, había quedado con Sandra en el parque de en frente, ella nunca solía entrar a llamarla a su puerta. Fue con paso ligero, causado por la sorpresa e intriga, para ver quién aguardaba. Abrió la puerta y se quedó paralizada. Intentó volver a meterse dentro pero los brazos que estaban al otro lado hacían más fuerza, siendo imposible evitar su camino dentro de la casa.
- Por favor Sofía no soy un delincuente, no me trates así.
- He quedado.
- En verdad tus planes se han cancelado.
- ¿Qué? - preguntó con un tono desconcertante y confuso.
Harry fue al aseo del cual provenía una luz, debido a la falta de ventanas. Cogió el móvil de Sofía y volvió a su sitio inicial, la entrada de la casa en la que estaba anteriormente.
- Observa. - Desbloqueó el móvil, fue a mensajes, y abrió la conversación con Sandra. Había un mensaje nuevo.
"Sofía me ha surgido un imprevisto, no puedo quedar hoy, lo siento :(" .
- Te lo dije, tus planes se han cancelado.
- Mentiroso.
- ¿Perdona? ¿Osas llamar a Harry Styles mentiroso?
- Sí, mentiroso y creído.
- Pero soy guapo y acabaré saliendo contigo. Yo lo sé y tú lo sabes.
- Ni en un millón de años.
- No dirás lo mismo luego.
- Ese luego nunca existirá.
- Bueno dejemos de discutir, amor. Tú te has arreglado y yo estoy aquí para hacerte compañía. Así que, moza, te vienes conmigo a dar una vuelta.
-¡Oh! Perdona...- dice un chico sobre el escenario.
-¿Ha terminado ya eso?- pregunta Lucía.
-¡Oh! Si, si, ya está- dice el muchacho.
Lucía mira al chico mientras este hace como que va a mostrarle la supuesta bombilla que ha cambiado.
-Espere, espere- dice ella-. Voy a poner la radio- Se levanta de la silla en la que está sentada y se mueve por el escenario contoneando sus caderas como le había dicho unos minutos antes el director. Luego hace un ruido extraño para dar a entender que ha encendido una radio y se lleva unos dedos a sus labios mientras mira al otro actor que está con ella-. Dele ya al interruptor- Luego, cuando el otro actor ha hecho otro ruido con su boca para hacer que enciende la luz, Lucía empieza a dar vueltas sobre sí misma y dice- ¡Ah! ¡Mire! Hemos realizado una hechicería...- Ella empieza a bailar justo como ponía en el guión que le dieron.
En la otra esquina del escenario se empieza a representar otra escena en la que unos muchachos muestran sus cartas en una parida de póker pero cuando supuestamente oyen la música que proviene de la radio, uno se levanta para coger la radio y tirarla por la ventana.
-¡Borracho! ¿Qué haces? ¡Borracho!- chilla Lucía furiosa. Luego va junto a los otros jugadores de póker y les grita que se vayan de su casa pero, justo después, el chico que ha tirado la radio la empieza a dar puñetazos.
-¡Está muy bien chicos!- dice el director mientras se levanta de su butaca y sube al escenario-. James, lo has clavado. Lucía, tú más de lo mismo. Los demás lo habéis hecho muy bien también- el director mira a los actores que hay en el escenario-. Venga, otra vez. Desde el principio.
Lucía se coloca en su posición inicial, en la silla. Sus compañeros y ella recrean otra vez la escena hasta que, cuando el grupo de los jugadores de cartas empieza a hablar, algo les interrumpe.
-¡Enhorabuena!- dice el dueño del teatro.
-¿Qué ocurre, Jack?- pregunta el director.
El dueño sonríe felizmente mientras que tira en la mesa del director un par de periódicos y revistas.
-¡Habéis conseguido vender todas las entradas antes dos semanas antes del estreno de la obra!
Todos los actores se miran y murmuran. están felices. Nunca habían conseguido llenar el teatro con una de sus obras, ni siquiera con "Romeo y Julieta", y esa noticia les hace enorgullecerse de ellos mismos.
-¿Cómo?- pregunta una chica.
-Habéis vendido quinientas entradas desde antes de ayer. Todo un récord. Aunque no os preocupeis por vuestros amigos y padres. Tienen su sitio reservado como siempre.
Lucía sonríe y se emociona junto a otras chicas. Los chicos solamente van al director para mantearle. Todos están felices hasta que...
-Todo gracias a Lucía.
Todos la miran sorprendidos. Ella no sabe qué ha hecho para hacer que la gente compre entradas en el teatro. No ha puesto ningún tweet. Tampoco cree que sus amigos hayan ido haciendo publicidad de su obra. El dueño del teatro coge una de las revistas que ha dejado sobre la mesa del director y, antes de que empiece a leer, Lucía ya sabe qué ha ocurrido.
-Niall Horan, mienbro de la boyband del momento, One Direction, ha sido visto varias veces con una chica morena por las calles de Londres.
Lucía, que solo ha oído eso, esta deseando de que el dueño parase de leer. No. No. No quiere eso. No quiere ese tipo de atención.
-Lo poco que se sabe de la chica es que su nombre es Lucía Smith y que trabaja en un pequeño teatro llamado Venecia donde representó a Julieta en la famosa obra de "Romeo y Julieta" y en la que hará de Stella en "Un tranvía llamado Deseo"- el dueño mira a la chica y sonríe-. ¡Esto si que es publicidad!
La chica se sonroja. Luego se enfurece. Y, por último, se muerde el labio. No pensaba que pasar tiempo con ese imbécil- calificativo que le ha puesto tras el encontronazo con Niall en el camping- iba a repercutir en ese tipo de cosas. No quería que la gente fuera a verla por ser amiga de él, sino por ser buena actriz.
Al rato, Lucía sale del teatro muy cabreada. Nota como algunas personas la señalan y murmuran cosas hasta que llega al camping donde los señores Robinson la detienen.
-¡Lucía! ¡Sales en las revistas!- dice la señora.
-Ya me he enterado- contesta borde ella.
Luego se niega a pararse a hablar con los dueños del camping y da la excusa de que la esperan en casa desde hace un rato. Sigue caminando pero Ari la detiene.
-Por favor, si quieres evitar la Tercera Guerra Mundial no leas revistas durante un tiempo.
-Ya se que salgo en las revistas- digo borde.
-¿Entonces?
-No me hables, Ari, estoy de muy mala hostia.
-Me lo imaginaba. Por eso hoy nos vamos a ir a jugar al fútbol a Hyde Park. ¿Qué mejor forma de desahogarse que dando patadas a un balón?
La chica bufa y sigue andando.
-Si imaginas que el balón es la cara de Niall puede que dejes de estar tan cabreada con el mundo.
-No me apetece nada. Además, tengo que terminar de aprenderme el guión.
-¡No me jodas, Lucía! Llevas así una semana. No sales para nada. Solamente tienes tiempo para el guión. Guión, guión, guión. ¡Yo quiero pasar tiempo contigo!- dice Ari poniendo voz de niña buena-. Soy tu mejor amiga y...
-Vale, pesada. Hoy a las cinco te quiero preparada. Como tardes un minuto más me vuelvo a mi casa y no me saca de ahí ni Dios.
-Que mala hostia...
Lucía sigue su camino hasta su casa donde, al entrar, ve una pila de revistas sobre la mesa de la cocina. "No. Por favor. No". Cierra la puerta y, nada más oirse la puerta cerrarse, aparece su madre.
-¡Cariño, sales en las revistas!- dice.
Y, entonces, Lucía explota.
-¡Joder! ¡Ya se que salgo en las putas revistas! ¿Qué pasa? ¿Me lo va a decir todo el mundo con quien me encuentre? ¡Es que no eres la primera que me lo dice! ¡Ya es el dueño del Venecia, los señores Robinson y Ari! ¡Y la gente se me queda mirando raro por la calle! ¿Por qué? ¿Por qué soy amiga de Niall Horan? ¡Oh, Dios mío! ¡Si se lo quieren quedar se lo regalo! ¡No lo quiero ver más en mi vida! ¡Dios!
La madre la mira sorprendida desde un par de metros de distancia. Al ver de la forma en que la mira su madre; Lucía se arrepiente. Y más al darse cuenta de que su madre ha comprado por lo menos cinco revistas. Cinco revistas que habrán costado dinero, dinero que necesitan para comer pero que su madre lo ha usado para que su hija se vea en las revistas, para que su hija tenga un recuerdo.
-Lo siento, mamá- dice ella-. Tengo un mal día. No he debido hablarte así. No me gusta aparecer en las revistas por conocer a alguien famoso sino por mi esfuerzo en mi trabajo.
La madre de Lucía la mira dudosa. Pero finalmente sonríe y va a abrazar a su hija.
-Sales muy guapa en las fotos- susurra antes de darla un beso en la mejilla.
Lucía sonríe. Su madre no parece haberse enfadado y eso la alegra.
-Seguro que no es para tanto- murmura ella antes de corresponder al cariño maternal con otro beso.
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