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miércoles, 21 de mayo de 2014

29.

Nate mira su hermana con una sonrisa en la boca. Desde hace unos días nota a Aina mucho más que feliz que cuando estaba saliendo con el cabrón su exnovio Charlie. ¡Aina canta, baila y salta sin vergüenza desde hace unos días! Y su hermano se había alegrado pero se iba llenando más y más de curiosidad. A veces le pregunta por ese estado pero Aina siempre cambia de tema con rapidez hasta que Nate explota.
-Venga, dime el nombre.
-¿Nombre?- pregunta Aina mientras que ordena los cojines del sofá.
-Sí. Quiero saber quien te produce esa sonrisa.
-¿Qué sonrisa?
-Aina, no te hagas la tonta.

Aina desvia la mirada con vergüenza. ¿Tanto se la nota?
-No sé a qué te refieres.
-Aina...
-¡De verdad!
-Aina...
-¿Qué?
-Dime quien está en tu mente.

Aina se tumba en el sofá y mira a su hermano mientras bosteza para quitarle hierro al asunto.
-¿Es el cantante ese?
-¿Liam?- pregunta ella-. ¡Oh! ¡No!
-Vale, es él.
-¡Te he dicho que no!
-¡Mientes fatal!

Aina se muerde el labio cuando se da cuenta de que no puede engañar a Nathael. Es su hermano. Se llevan conociendo desde que ella nació -hace dieciocho años-. Y viven juntos desde hace meses. ¡Es obvio que va a saber cuando miente y cuando no!
-Vale, es Liam.
-Lo sé- Nate se acaricia el pelo-. Te noto feliz.
-Soy feliz.
-Hace unas semanas estabas llorando porque Charlie...
-¡No nombres a ese capullo!
-Está bien.

Nate suspira y da unos golpes en la pierna de su hermana para que esta le deje sitio en el sofá.
-Espero que este sea diferente.
-Es diferente.
-Parece ser que sí. He visto algunas entrevistas. Parece maduro.

Aina suelta una carcajada al oír eso. ¿Maduro? ¿Liam? ¿El chico que la retuvo en el suelo bajo su cuerpo porque no le quería dar un beso? ¿El mismo al que estaba hacoemdo rabiar? Aina sonríe sin darse cuenta al recordar ese día. Liam la tenía atrapada y le pidió un beso. Ella al principio se resistía pero acabó dándole lo que quería. Pero lo que más le gustó no fue eso sino la cara de felicidad que se le puso al muchacho ya que, al fin, lo había conseguido.

Louis y Sandra caminan felizmente por la calle riendo y hablando de sus cosas. Hace el tonto, sobre todo él que quiere escuchar esa risa que le vuelve loco. De vez en cuando ella le desafía a una carrera que -claramente- Louis la deja ganar. Luego Sandra se hace la enfadada pero la mentira le dura hasta que él la eleva por los aires y empiece a reirse de nuevo.
Al rato Louis la deposita con cuidado en uno de los bancos del pequeño parque al que han llegado y se sienta junto a ella.
-Eres un idiota.
-Me lo dicen mucho- contesta él mientras sonríe-. No me has cambiado la vida con esa información.
-Me lo suponía pero necesitaba que lo recordaras.

Louis suelta una carcajad antes de mirar a su alrededor. Hay una especie de lago en el que nadan a lo lejos patos y demás aves acuáticas. Los árboles se reflejan en el agua creando una bonita imagen incluso cuando algún pez salta por encima de la superficie para comer algún tipo de insecto distornionando, así, el reflejo.
-¿Tienes algo que hacer?
-Hoy nada. Aunque había pensado en pasar por la cefetería de los padres de Sofía. Se han ido y ella tiene que hacerse cargo.
-Podría invitarte a comer antes.
-¿No te cansas de mí?

Louis intenta que una carcajada se quede en su garganta.
-¡Que tontería!
-¡Es verdad! Ultimamente estás muy oendiente de mí.
-Pero es porque me encantas.
-Pero...
-El chocolate también me encanta y lo como continuamente pero nunca me canso de él.

Sandra se sonroja de forma inmediata e intenta que Louis no la vea haciendo que su cabeza mire a otro lado pero este lo impide haciendo que sus ojos se encuentren agarrándola de la barbilla.
-Te has puesto roja.
-¡Normal! ¡Con las cosas que me dices!
-¿Te molesta que te diga eso?
-Al contrario. Me encanta pero no estoy acostumbrada a este tipo de atención.
-¿Nunca has tenido novio?- pregunta Louis.
-Claro que sí. ¿Te piensas que soy una monja?
-No he dicho eso pero me parece raro que ninguno de tus novios te haya atendido de la forma en la que te trato.
-Creo que no les importaba demasiado.
-¡Que idiotas! Bueno, quizá así es mejor. ¡Más Sandra para mí!

-¿Quieres algo de comer?- pregunta la madre de Lucía con una gran sonrisa.
-No hace falta, Beatrix.

Scott tiene esa sonrisa tonta que a Lucía le pone de los nervios pero ella finge. Son amigos. Solo amigos. Pero Scott piensa que tiene posibilidades con la chica cuando en realidad ella sabe que no. Desde hace unos días, en su mente hay un pequeño irlandes rubio que no la deja en paz salvo que esté a pocos metros de distancia de él.

Cuando la madre de la actriz abandona la pequeña casa del camping para hacer algunos recados Scott se sienta en el sofá junto a la morena.
-Te estuve esperando el otro día, después de la obra.
-Me lo dijo Niall pero era muy arriesgado salir a verte. Me dijo que había cámaras por todos los lados.
-Sí. Por poco me creo que estaba en la alfombra roja de los Oscars.

Scott sonríe antes de dar un abrazo a su amiga. Ella se sorprende. Nunca había recibido un abrazo del chico sin aviso. No es que necesitase ver un cartel de "¡Cuidado que abrazo!" pero a Lucía siempre le abrazaba en ocasiones contadas: un partido de futbol, un gol, una reconciliación...
-¿Qué tal con Niall?

Lucía arruga la frente y piensa qué responder. Una cosa es intentar dejar claro al muchacho que no quiere nada con él y otra muy distinta es restregarle en la cara que está cogida.
-Bien.
-¿Solo bien?
-Sí. Vamos poco a poco. No sé si funcionará.
-¿Estáis intentándolo?
-¡No!

Lucía se tapa la boca. Está segura que su grito se ha oído desde la otra punta del camping.
-No- repite, esta vez de una forma más silenciosa-. Pero quedamos a veces.

Scott se muerde el labio algo molesto. El rubio debería ser él. ¡Él debería de ser quien pasase tiempo con Lucía!
-Hablemos de ti- dice ella.
-¿De mí? Pues... Estoy pensando en irme de monitor a un campamento.
-¿De verdad?
-Sí. No pagan mucho pero tengo el título de monitor muerto del asco.
-No sabía que lo tenías.
-Me lo saqué unos meses antes de que... - "vinieses al camping a vivir". Scott decide mentir-... me sacara el de socorrista.
-¡Guau! Eres un hombre con muchos títulos.

Scott se rió.
-¿Por qué no pides a los señores Robinson ser el socorrista de la piscina?- pregunta ella-. Las adolescentes se volverían locas de tener un socorrista tan guapo.
-¿Te parezco guapo?

Lucía, que con ese comentario solo intentaba hacer reír al chico y romper el hielo, se arrepiente de haberlo dejado escapar de su boca tan rápidamente. Debería haber sabido que un comentario así traería sus consecuencias. Ve a Scott morderse el labio con dulzura y como, poco a poco, se acerca a ella para besarla pero... "Ding dong". ¡Dios! ¡Salvada por la campana! -nunca mejor dicho-.
-Voy a abrir- dice fingiendo una sonrisa una vez que el chico se ha apartado avergonzado.

Lucía se levanta del sofá con rapidez para ir a la puerta donde encuentra a una chica del servicio de correos con una carta certificada.
-¿Lucía Smith?

Ella asiente antes de firmar el papel que le entrega la chica.
-Muchas gracias.
-A ti- responde Lucía antes de cerrar la puerta con el sobre en la mano.

Es un sobre grande, igual de grande que un folio pero parece llevar poca cosa porque no pesa. Lo abre con rapidez ya que no encuentra ningun tipo de información en e sobre. Parece ser que viene de la universidad. Se le empalidecea cara pero luego se la enrojece por el enfado al ver que se nombra a Niall en los papeles.

"Le avisamos de que la tasa de entrada al curso de artes dramáticas de la universidad de Londres ha sido aceptada con éxito."

Sofia limpia con agua y jabón el vaso que el cliente ha dejado sobre la barra tras beber su contenido. Luego bostezando. Se quedó despierta hasta las tantas y tirne sueño. Está mañana debería de haber abierto la cafetería a las ocho pero se ha quedado dormida y lo ha hecho una hora más tarde. Solamente espera que su padre no se enteré. Por lo menos no ahora. Un mensaje de Harry. Sofia se muerde el labio.  "Estaré en la cafetería en unos minutos".

Oye como alguien entra en la cafetería tras un rato y cuando va a salidar a Harry se da cuenta de que no es él sino un muchacho con el pelo negro y piel blanca.
-¿Qué desea?- pregunta Sofia con una sonrisa en la boca. En su mente le habla su padre: "Trata a los clientes con educación".

El muchacho la mira sorprendido. Su labio tiembla.
-Chico- dice Sofia.
-Deme todo el dinero de la caja.

Sofia nota como la sangre abandona su cara y empieza a temblar. Ahora el chico tiene una navaja en su mano derecha.
-¡Vamos!- grita ahora el chico.

Sofia se queda paralizada pero con pasos cortos se acerca hasta la caja registradora. ¡La están robando! Sus manos tiemblan cuando ve, justo al lado de la caja -que está unos centímetros por debajo de la barra- un bote que contiene pimienta en spray. Se muerde el labio pero cuando va a cigerlo el chico grita.
-¡La mano izquierda en la cabeza! ¡La otra en el dinero!

Sofia suelta un gemido y abre el cajón del dinero pero, cuando empieza a coger el dinero, oye un grito del chico. Este está sobre la barra con los brazos cruzados en la espalda. Harry, con cuidado le quita la navaja tras comprobar que le tiene bien sujeto. SOFIA no se ha dado cuenta de que el chico había entrado en la cafetería hasta que le vio dar un golpe en la espalda al ladrón haciendo que este se cayase al suelo. Luego lo habia agarrado del brazo y lo habia inmovilizado con facilidad.
-Llama a la policía- dice este.

Sofia, que sigue en shock, se aleja de la barra y se cae al suelo por la impresión que le da sentir su sangre volver a circular, ahora de una forma más rápida. Desde ahí saca su movil del bolsillo y llama. Suspira y luego da las gracias a Dios. ¿Qué hubiera pasado sí no hubiera ido Harry?

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