-Stanley, Stanley, cuéntanos un chiste divertido. Un chiste que nos haga reír- dice Lucía mientras que se llevaba la mano al pecho-. Lo que ha ocurrido no ha sido agradable para ninguno de nosotros. No vale la pena que nos pongamos tristes- dice con una sonrisa en la cara y mirando a la actriz que estaba sentada a su lado de la mesa-. Es la primera vez en mi experiencia con los hombres, y los he conocido de todas clases, que uno de ellos me ha plantado. ¡Já! No se como tomármelo- luego mira al hombre que está a su otro lado comiendo con las manos-. Cuéntanos un chiste divertido, Stanley. Algo que nos distraiga...
-Pensaba que no te gustaban los chistes- responde el otro actor con un tono irónico y cansado.
-Me gustan los divertidos, no los indecentes.
-No conozco ninguno tan fino para tu gusto.
Ari saca un par de fotos a su amiga sobre el escenario. De todas las obras en las que ha participado su amiga nunca se había percatado de que había tantas butacas en el teatro. Y todas están llenas. ¡"Un tranvía llamado Deseo" está teniendo mucho éxito!
Cuando la obra acaba, Ari la espera en su "camerino"-un pequeño cuarto con un par de espejos y con mucha ropa debido a los cambios de vestuario de Stella- junto a sus padres.
-¡Has estado maravillosa!- grita la madre de Lucía cuando esta ha acabado de agradecer al público su asistencia y su atención.
-¡Mejor que en "Romeo y Julieta"!- dice su padre.
-Papá, eso siempre lo dices. Siempre comparas el personaje que estoy haciendo con el anterior.
-Porque es verdad. ¡Cada vez te superas!
Lucía se ríe. Su padre nunca cambiará.
-Nos tenemos que ir, cielo- dice la madre-. Hemos quedado con unos clientes de papá.
-¿Qué coche quieres vender?
-¿Te acuerdas del escarabajo azul?
-¡No! ¿En serio?- pregunta Lucía-. ¡Tenéis que conseguir esa venta!
-Eso queremos.
Cuando los padres se van tras felicitar otra vez a su hija, Lucía mira a su amiga que la observa sentada en la silla plegable.
-Tus padres tienen razón- dice Ari-. Has estado genial.
Lucía se vuelve a reír. Nunca cambiará.
-Tengo unas fotos chulísimas... Sobre todo de cuando ha ocurrido lo de la radio saliendo disparada por la ventana.
-¿Se me ha notado que estaba nerviosa?- pregunta la actriz.
-¿Estabas nerviosa?
-Me he olvidado del papel dos veces.
-¿Por qué, cielo?
-Había mucha gente. Nunca habíamos llenado una sala en un estreno.
Ari ve como su amiga se muerde el labio.
-No te preocupes- dice-. Lo has hecho genial. Si no me llegas a decir que te has olvidado del papel no me hubiese dado cuenta.
De pronto, en el camerino ha entrado un chico con un gran ramo de rosas rojas. Niall parece sonriente mientras deja el ramo en un jarrón que hay encima de la mesa del camerino.
-Veo que tienes visita- dice Ari cuando ve a Niall-. Os dejo solos.
-¿No cenas con nosotros?- pregunta Lucía.
-¿Y estar de sujetavelas? ¡Me voy con Zayn! Por cierto, dice que como no pudo conseguir entrada para venir a verte vendrá otro día.
-Dile que ni se le ocurra.
Ari sonríe y se despide de los dos chicos para luego cerrar la puerta.
-¿Y ese ramos?- pregunta Lucía sorprendida. Es enorme. Casi no cabe en el jarrón de cristal.
-Es un regalo- dice el rubio antes de abrazar a la chica-. Has estado perfecta.
-¿Por qué todo el mundo me dice eso?
-Porque es la verdad.
Lucía niega con la cabeza mientras se ríe.
-He visto a Scott- dice Niall.
-Dime que no se ha quedado aquí para verme.
-Me temo que sí.
-No me apetece verle. Desde que tú y yo estamos bien está muy encima mía. Me está empezando a agobiar.
-Entonces tengo una buena noticia.
-¿Cual?
-Como saliste en las revistas y se rumorea que estás saliendo conmigo hay muchos fotógrafos fuera.
-¿Qué? ¿Esa es la buena noticia?- pregunta ella irritada.
-Aún no te la he dicho- responde el chico-. Como hay tantos fotógrafos he preguntado si hay una salida de emergencia. Podremos salir por la puerta de atrás.
Lucía suspira y sonríe.
-Genial. Me cambio y salimos, ¿vale?
Niall sonríe y deja a Lucía cambiarse. Tarda unos diez minutos en salir.
-¿El ramo?- pregunta Niall.
-Si no te importa lo dejaré aquí. No creo que sea buena idea estar con él durante toda la noche. Mañana me le llevaré a casa.
-Está bien.
Caminan por los pasillos que está detrás del escenario mientras que Lucía se despide de algunos compañeros y del director.
Cuando llegan a la puerta donde pone "Salida de empergencia", Niall coge la mano a Lucía para abrirla y salir corriendo. Es una situación divertida ya que están huyendo de algunas cámaras que les persiguen hasta que se meten por un callejón y se esconden tras una furgoneta de carga y descarga. Niall se ríe al ver la cara roja de Lucía.
-No te rías, idiota.
-No lo hago.
-Si lo haces.
Niall se vuelve a reír pero para cuando oye a unas personas empezar a correr tras la furgoneta. Ahí Niall abraza a Lucía como si eso les ayudase a ser invisibles. Cuando los sonidos paran Lucía aparta la cara del hueco del hombro del cantante con una sonrisa. Y, como si no le importase nada, se pone de puntillas y besa al rubio. Él solo sonríe. Llevaba deseando otro beso de la chica desde la última vez que sus labios se separaron.
Sofia esta en casa sola. Sandra ha quedado con Louis para ir a cenar y, aunque su amiga la ha dicho que si hacía falta cancelaba la cita con el chico, Sofia se ha negado. No quiere que su amiga haga eso por ella.
Coge el mando y enciende la televisión para ver cualquier película pero parece ser que no hay nada interesante entonces coge el teléfono y hace algo que nunca creería hacer: llamar a Harry.
-Que agradable sorpresa- dice él cuando descuelga la llamada-. ¿A qué se debe la llamada?
-Harry, no vaciles si no quieres que cuelgue.
-¿Quieres repetir la experiencia del otro día?
-Me llevaste a cenar sushi. El sushi no tiene nada de especial.
-Lo que tú digas.
Sofia suspira y aprieta los puños. No hay nada en la tele. Sandra está ocupada. Sus padres están cenando fuera. Solo le queda Harry. Lo había reflexionado mucho. ¿Esto significaba que se rendía a sus encantos? No tiene por qué.
-¿Vienes a recogerme?
-Ya estoy fuera- dice Harry antes de colgar.
Sofia se queda mirando sorprendida el móvil. ¿Qué? Se levanta del sofá y va corriendo a la ventana de la cocina desde donde se puede ver la calle. Y sí. Ahí está su coche. Va a la entrada donde se pone los zapatos, una chaqueta fina y coge el bolso con las llaves y el móvil para luego salir e ir al coche.
-Eres un perturvado- dice mientras se monta en el coche del chico.
-Se dice "hola, ¿qué tal estás?"
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?
-Acabo de llegar. Iba a secuestrarte otra vez pero me has llamado arrastrándote.
-No me he arrastrado.
-No- dice Harry con un tono irónico mientras pone en marcha el coche-. ¿A dónde te llevo, preciosa?
-No me llames así.
-¿Cómo te llamo entonces?
-Sofia- responde ella con una sonrisa burlona.
-¡Bah! ¡Muy soso! ¿Te puedo llamar Blancanieves?
-Ni se te ocurra.
-¿Por? Blancanieves era una princesa. Pensaba que a las chicas os gustaba que os llamasen princesas.
-De pequeña me daba miedo la bruja de Blancanieves.
Harry mira a Sofia con la boca abierta y se tapa la boca con la mano para evitar reírse.
-¿Qué?- pregunta Sofía.
-Nada, nada.
-Ahora lo dices.
-Me llama mucho la atención que tuvieses miedo a la bruja de Blancanieves.
-Es normal. ¡Era mala!
-¡Yo también soy malo! ¿Te doy miedo?
-Tú no eres malo...
-Eso me halaga.
-Eres gilipollas.
-¡Hey!- dice el chico antes de poner la vista de nuevo en la carretera-. Solo soy un romántico.
-No me gusta el romanticismo.
-Lo apuntaré en la libreta. Y llamaré a los mariachis que contraté para cantarte una serenata. Les diré que ahora te canten la canción de Blancanieves.
-Eres un idiota.
Ari corre hasta la fuente de la plaza en la que ha quedado con Zayn. Parece que el chico no está. ¡Vaya por Dios! ¡La carrera no le ha servido de nada! ¡Correr tanto para que el chico aún no esté! Se sienta en uno de los bancos que rodea la fuente y mira como el agua sale por la boca de uno de los ángeles que están esculpidos en roca. No es una gran fuente. A decir verdad, es pequeñita, como la plaza. En ella solo hay un bar con una terraza y un pequeño restaurante de comida rápida. La fuente es lo único que tiene de bonito la plaza.
Mira el cielo de la noche. Esta totalmente oscuro y sin ninguna sola nube por lo que puede ver todos los destellos de las estrellas. Puede distinguir la Osa Menos y la Mayor haciendo que sonría. De pequeña la encantaban las estrellas y muchas veces se tumbaba con su padre en el césped del camping para observarlas mientras que su padre le contaba historias para que la niña se pudiese dormir con facilidad cuando llegasen a casa. De pronto, una cara de un muchacho se pone entre el firmamento y sus ojos haciendo que Ari sonría al ver a Zayn sonriente.
-Hola- dice Zayn con alegría y sin apartarse de la vista de la chica.
-Mirar las estrellas.
Zayn levanta la cabeza para mirar el cielo negro. Luego vuelve a bajarla.
-Son muy bonitas.
Ari sonríe al percatarse que las luces de las farolas se reflejan en los ojos castaños del chico. Zayn da la vuelta al banco y queda enfrente de la chica que le mira atentamente.
-Llegas tarde- dice ella.
-Lo siento. He venido el taxi y sabes como son los taxistas. Te dan un rodeo para sacarte más dinero.
Ari le sonríe. No le importa. Se levanta y luego mira la plaza.
-¿A dónde vamos?- pregunta ella.
-Había pensado ir a tomar unas patatas. Luego podremos ir a tomar un helado.
-Buena idea.
Zayn se muerde el labio mientras que ve como Ari comienza a caminar junto a él.
-¿Qué ocurre?- pregunta la muchacha.
-Nada. Solo estaba pensando.
-¿Pensando?
-Sí.
-¿El qué?
-En las vueltas que da la vida.
-¿A qué cambios te refieres?
Zayn sonríe y mira al cielo de nuevo justo en el momento en el que una estrella fugaz cruza el cielo con rapidez. Solo tiene que pedir un deseo. Luego suspira y, con cuidado, hace que su mano roce la de la chica para luego agarrarla con dulzura. Ari solo se ruboriza pero no rompe el toque.
-A estos cambios.
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