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martes, 1 de abril de 2014

26.

El parque parece alegre. Está todo verde, lleno de flores. También hay un agradable olor a hierba recién cortada. Incluso hay algunos niños que juegan a la pelota riendo y disfrutando pero, para Lucía, la realidad está distorsionada. El parque está triste, el verde que llena de color los árboles es pálido, el olor le parece muy desagradable y los niños juegan de una forma muy violenta y gritan. Pero, lo que le hace jugar una mala pasada a Lucía es que el lado donde Niall está sentado, a un metro de ella, parece el sendero de la muerte. No oye a los pájaros, no hay margaritas creciendo entre el cesped, los arbustos no tienen apenas hojas.

Lucía lame su helado que ha empezado a derretirse en su mano. La galleta del cucurucho está blanda por el líquido del helado. Se levanta y lo tira a la papelera más cercana para luego sentarse de nuevo en el suelo, esta vez más lejos del irlandés.
-¿Quieres... quieres otro helado?- pregunta Niall con una voz que tiembla a cada sílaba.

Ella no contesta. No porque no quiera -que le quiere contestar de una forma grosera. Quizá con un "no, la limosna se la das al mendigo de Trafalgar Square"- sino porque no le deja su garganta. Le duele de estar aguantando las lágrimas durante la casi media hora que llevan juntos. Ari y Zayn han dicho que deben de estar por lo menos media hora. Les mira. Están en un banco sentados a unos cincuenta metros de ella. Junto a ellos está Scott que no deja de mirar a Lucía con incertidumbre. Lucía sabe que le gusta tan poco esta situación como a ella así que le saluda con la mano de una forma dulce. Scott sonríe y la saluda provocando un poco de felicidad en ella. Pero Ari obliga a Scott a dejar de mirarla.
-Parece simpático- susurra Niall acercándose a ella.
-Lo es.
-Cuando me hablaste de él me hiciste pensar que era un idiota.
-También lo es. Pero es amigo mío.
-Se nota que está completamente pillado por ti.

Lucía mira al suelo y empieza a arrancar césped con sus manos. Está realmente nerviosa por la presencia del rubio.
-Me ha estado contando Ari cosas sobre ti estos días- Niall la mira-. ¿Tanto te ha molestado lo de las fotos de las revistas?
-Si.
-Pensaba que todo el mundo estaría encantado de salir en una.
-A mí no.
-Ya. Eres la excepción que confirma la regla. Eres... especial.

Lucía abraza sus piernas con sus brazos. El viento ha empezado a soplar y la está entrando frío pero de pronto siente un poco de calor cuando nota que Niall la pasa su sudadera por sus hombros.
-No quiero que cojas frío.
-No necesito tu chaqueta.
-Se que no la necesitas pero quiero que la tengas- susurra el rubio con un timbre de voz muy suave.

Ella, por primera vez en la media hora que llevan hablando, le mira. Niall sonríe por ese ligero gesto.
-Creo que deberíamos hablar de todo lo ocurrido.
-No quiero hablar de eso- contesta la muchacha notando otra vez el nudo de la garganta que le avisa de que las lágrimas van a salir en breves instantes.
-Pero necesitamos hacerlo para volver a ser los mismos de antes. Creo que deberías de ir a la universidad.
-No tengo tiempo. Necesito el dinero para el alquiler del camping.
-Yo podría ayudarte.
-No.

Niall la mira a la cara y observa sus ojos rojos. Sabe que va a llorar. Y sabe como se ponen las mujeres cada vez que un hombre las ve llorar. Va a intentar escapar de la situación y el rubio no quiere eso así que le pasa un brazo por la espalda y la obliga a apoyarse en su pecho. Así Lucía podrá disimular que no llora.
-Está bien. Ya buscaremos una solución para que puedas hacer ambas cosas. Podrías trabajar también mientras que estudias.
-Niall...
-Vale. Por cierto, estuve ayer en el camping.

Lucía intenta apartarse de él con brusquedad pero no sabe que Niall es fuerte y que puede luchar contra esos impulsos.
-No parece un mal lugar. Tiene campo de fútbol y todo. Me encanta. Y las casas son muy rústicas. Tenía su encanto. Los niños parecían felices allí. No se por qué no te gusta a ti.
-Me da vergüenza... Como a ti.

Niall frunce el ceño y luego se tumba en el césped obligando a Lucía a hacer lo mismo pero sobre su pecho.
-No debí quedarme allí para discutir. Deberíamos haber tenido esa conversación en otro momento, cuando las cosas no estuviesen tan en caliente.
-Dijimos lo que quisimos. Sin tapujos- susurra la morena.
-Si. Pero yo no quería tener ese tipo de conversación contigo. No te lo mereces.

Lucía se limpia las lágrimas y le mira.
-Siento lo que dije- susurra él.
-¿Qué de todo?
-Lo de que me gustas. Creo que lo dije para que no te fueras.
-Yo también siento lo que dije.

Niall la mira sorprendido.
-¿El qué?
-Eso de que si tuvieras una oportunidad la habías jodido en ese momento.
-¿Qué quieres decir?

Lucía suspira mientras se pasa la mano por la cara, como si quisiera quitarse el peso que tiene encima.
-Sigues teniendo la oportunidad.

-Eres un completo idiota- susurra Sofia a regañadientes en el coche de Harry.
-Lo sé. Pero necesitaba hacerlo.
-Debes de estar muy desesperado. ¿Cómo coño lo has hecho?
-¿El qué?
-No te hagas el tonto. Sabes perfectamente a qué me refiero.

Harry se rie mientras que conduce por las calles de la ciudad. Lleva buscando un sitio para aparcar desde hace un buen rato.
-¿Cómo has hecho que Sandra cancelase los planes que tenía conmigo?
-Louis me ayudó.
-¡Puto rastreso!
-No. Le dije que tú y yo teníamos un pacto. Si lo de Sandra y él tenía futuro tendrías que darme una oportunidad. Simplemente me ha ayudado.
-¡Cabrones!
-Sh...- dice Harry. Le divierte mucho la situación-. Cogió a Sandra el movil y te envió los mensajes. Luego entraba yo en escena y...
-¡Y me secuestrabas! ¡Un plan perfecto!

Harry vuelve a reírse.
-Louis y Sandra no están saliendo. Este secuestro es totalmente inválido.
-No pienso lo mismo. Louis le ha pedido que le acompañe a la premier y ella ha aceptado. Puede que en la alfombra roja se den cuenta de que ya son novios.
-¿Premier?
-"This is us". Es nuestra película.
-¡A parte de ser unos putos cantantes , también sois actores!- Sofía mira al de rizos con una mueca-. No me gusta el mundo de la farándula... No seríamos una buena pareja. No duraríamos ni una semana. No quiero partirte el corazón.
-No vas a partirme el corazón.
-¿Y eso cómo mierdas lo sabes? ¡Ah! ¡Cierto! ¡Los psicópatas como tú no tienen corazón!
-Me duele que pienses que soy un insensible.
-Seguro que tampoco tienes alma. ¿Se la vendiste al diablo a cambio de toda tu fama?
-No. Se la vendí a cambio de ti.

Sofia mira a su acompañante con la boca abierta. Nunca la habían dicho algo así. De hecho, nadie le había dicho nada que se le pareciera lo más mínimo. Quizá sus padres pero ellos no cuentan.
-Desde luego estás loco- susurra.
-Por ti.
-Este comportamiento que estás teniendo es digno de...- la chica le mira-. ¿Estás colocado?
-Define colocado.
-¿Has tomado drogas y te sientes eufórico? ¿Ves bien? ¡Por favor! ¡Estás conduciendo!
-Bueno... Me he fumado un par de porros. Tampoco han faltado las dos rayas de cocaína que me reservaba para una ocasión especial- susurra el chico con un tono de voz bromista.
-Para el coche- dice Sofia.
-Era broma.
-Para el puto coche.
-¡Era una simple broma! ¿Cómo voy a ir drogado? ¡No consumo drogas!
-¡Eso siempre dicen los drogadictos!
-¿Tienes experiencia con las drogas? ¡Guau, nena! Espero que el diablo me pueda devolver el alma...
-¡Eres un completo gilipollas!

Harry se ríe a carcajadas justo antes de aparcar el coche en una calle de la periferia.
-Vamos. Te invito a cenar- susurra él mientras se desabrocha el cinturón de seguridad y abre la puerta del coche-. Espero que te guste el sushi.

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