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miércoles, 27 de agosto de 2014

30.

Lucía tira el cigarro al suelo y luego lo pisotea para apagarlo. Después suspira y, cuando ve aparecer al rubio a su derecha deja salir de su boca un bufido que podría ser perfectamente una palabra mal sonante. Niall, al observar a la chica que tiene sus puños cerrados y sus labios formando una desagradable mueca, se detiene a dos metros de distancia. Sabe que lo mejor es guardar las distancias en ese momento.
-No tienes derecho a elegir mi futuro- dice ella.

Niall mira a la muchacha y luego arrastra sus pies por el suelo haciendo circulos en la arena del parque en el que han quedado.
-Pensé que te gustaría ir a la universidad.

Lucía vuelve a suspirar y luego se lleva las manos a la cara para intentar no llorar. Se siente mal por Niall. Ha pagado algo que no podrá aprovechar. Las tasas mensuales de la universidad son muy caras y no va a poder hacerlas frente.

Niall la mira con pena. Pensaba que la iba a hacer ilusión poder ir a la universidad. Pensaba que Lucía iba a ser feliz estudiando lo que amaba. Pensaba que... Pensaba muchas cosas para conseguir su felicidad pero a lo mejor se olvidaba de lo más importante: se olvidaba de ella.
-No voy a poder, Niall.
-Claro que vas a poder.
-¡No, joder! ¡No lo entiendes!
-Claro que lo entiendo.
-¡No! ¡La universidad es muy cara!
-Te hará feliz- susurra al ver que Lucía empieza a llorar sin consuelo. Ve hilos de agua en sus ojos marrones que conectan con el suelo tras una precipitada caída de las lágrimas.
-No, no voy a ser feliz. No voy a poder pagarlo.
-Para eso me tienes a mí.

Lucía se lleva un puño a su boca para morderlo y así evitar soltar un gemido ahogado.
-No voy a aceptar que me pagues la carrera.
-Si es lo que te hace feliz...
-No voy a poder devolvértelo.
-Una vez me dijiste que ganaba lo de treinta familias. Alguna de esas familias puede ser la tuya. Te pagaré la universidad.
-No, no lo harás.
-Lo haré. Por ti.

Lucía se frota los ojos y luego se levanta del banco donde esta sentada para mirar a Niall quien sigue de pie a unos metros de ella.
-Lucía- Niall se muerde el labio con miedo por lo que va a decir-, nunca había sentido nada tan fuerte como lo que siento por ti. Nunca había sentido la necesidad de hacer feliz a alguien como por ti. Nunca había sentido que necesitase pagar una gran cantidad de dinero por alguien como lo siento contigo.
-Niall, no...

Niall se acerca a la muchacha por primera vez en ese rato para poder agarrar con firmeza su barbilla y limpiar sus lágrima que ha hecho que su rimel se corriese por toda su cara.
-No puedo evitarlo. Lo siento. Dejame pagarte la universidad.
-Niall, no quiero que...
-Voy a pagarla igualmente vayas a no vayas a clase.
-No me digas eso, por favor.

El irlandés corre su mano por la cara de la chica con delicadeza para poder apartar su pelo. Lucía suelta un gemido.
-Vas a ir a esa universidad y vas a demostrar a todo el mundo quien es la mejor actriz del mundo.
-No voy a poder.
-Claro que vas a poder.

Lucía mira al cantante con miedo. Sus ojos azules parecen tranquilos pero en el fondo, Niall, está nervioso.
-Vas a sacar todo sobresalientes. Vas a estudiar como nunca lo has hecho. Vas a ser una chica que, con ayuda, va a cumplir su sueño.

Harry le tiende a Sofia una taza de té para que pueda relajarse. La policía se acaba de marchar del bar junto al ladrón tras saber todos los hechos.
-¿Estás mejor?- pregunta Harry preocupado.

El chico mira a la chica. Sus manos tiemblan aún por el susto y ve como Sofia casi no puede sujetar por ella misma la taza así que va tras la barra y busca alguna pajita para que el líquido no acabe por toda la mesa.
-Gracias.
-No las des.

Sofia observa el pequeño destrozo de la cafetería. Un par de taburetes siguen en el suelo después de que Harry hubiese tirado al ladrón al suelo. La caja registradora sigue abierta y en ella asoman algunos billetes arrugados. El lugar donde hasta hacía un rato estaba la navaja del ladrón hay una pequeña carpeta con papeles de la policía que deberá entregar a su padre por ser el propetario del local.

No hay ningún cliente sentado en ninguna mesa y eso lo agradece Sofia ya que no esté en condiciones como para servir algo.

Harry la mira detenidamente mientras que ella se bebe el té. Pero luego se levanta y busca la chaqueta que llevaba la camarera por la mañana-una de color crema- y mete una mano en uno de los bolsillos para luego sacar unas llaves. Sofia, con un único contacto con los ojos verdes del cantante se da cuenta de lo que pretende y no dice nada, está a favor. Recoge un poco todo y luego sale a la calle antes de que Harry cierre la cafetería y baje la gran verja de metal.
-Supongo que tu padre se habrá enterado ya. La policía esta obligada a llamar al propietario. Lo mejor que podemos hacer es llevarte a tu casa para que puedas dormir un poco...
-No quiero ir a casa.

A la chica le habían llegado unos pensamientos poco agradables. Se imaginaba a su padre gritándola y diciéndola que por qué no había usado el spray de pimienta que tenían bajo la caja registradora.
-Necesitas dormir.
-No tengo sueño.

Harry la mira de nuevo pero esta vez sorprendido. Pero no esta dispuesto a dejar a Sofia tal y como están las cosas.
-Por allí tengo el coche.

Sofia se deja mandar como si su vida dependiera de ello así que, cuando llegan al coche, se monta en él y, cuando llegan a una gran casa con un jardín, Harry la guía hasta el interior y la deja algo de ropa y la obliga a tumbarse en su cama.

Ari y Zayn caminan por el barrio musulmán, aquel en el que Ari se sintió algo intimidada cuando al entrar en la mezquita se encontró con algunos creyentes rezando. Van dados de la mano mientras que caminar deprisa para intentar no llamar la atención -sin saber que eso es lo que más llama la atención en un barrio con tan pocos habitantes-. Ambos llevan en una de sus manos unos cucuruchos de helado que, poco a poco, se han ido derritiendo haciendo que sus manos estén pringosas. Algunos ancianos que parecen que estén jugando a las damas en algunas pequeñas mesas de plástico miran a la joven con cara de pocos amigos. Ari, por su mirada, se siente incómoda. Se mira el vestuario para ver si sus pantalones son demasiado cortos para su cultura aunque piensa que también debe de llamar la atención por las carcajadas que salen de su boca cada vez que Zayn, con dulzura, la besa en la mejilla o en el cuello.

Tras haberse terminado los helados y lavarse la mano salen del barrio tranquilo hasta llegar a una de las travesías donde la minoría étnica se junta con otras. Allí también corren pero sin llamar tanto la atención ya que mucha gente esta más pendiente del móvil que de lo que ocurre a su alrededor. Luego se sientan en un bando de madera que tampoco está muy escondido pero los únicos que están por allí son hombres de negocios con sus lustrosas carteras de piel.

Zayn se ríe de algo que ha dicho la muchacha y esta, haciéndose la ofendida, le pega un pequeó puñetazo en el brazo que hacer que Zayn finja dolor porque lo único que quiere es hacer que Ari se lo pase bien.
-¿Te gusta?- pregunta al rato él.
-¿El qué?
-Esto.
-¿Esto?
-Sí. Estar aquí. Conmigo.

Ella se sonroja e intenta esconder su cara tras sus manos pero Zayn hace que la mire a los ojos.
-Contestame, por favor.

Ari nota algo de miedo en su voz ya que esta tiembla. Asiente y, sin que pudiera imaginárselo, se encuentra con un gran sonrisa blanca delante de sus ojos que hace que el corazón le deje de latir.
-¿Te gustaría?- vuelve a preguntar el moreno.
-¿El qué?
-Que te besara.

Ari se sonroja aún más pero sabe que es inútil taparse con las manos así que vuelve a asentir dando permiso al moreno para que se acercara y la besara. 

miércoles, 21 de mayo de 2014

29.

Nate mira su hermana con una sonrisa en la boca. Desde hace unos días nota a Aina mucho más que feliz que cuando estaba saliendo con el cabrón su exnovio Charlie. ¡Aina canta, baila y salta sin vergüenza desde hace unos días! Y su hermano se había alegrado pero se iba llenando más y más de curiosidad. A veces le pregunta por ese estado pero Aina siempre cambia de tema con rapidez hasta que Nate explota.
-Venga, dime el nombre.
-¿Nombre?- pregunta Aina mientras que ordena los cojines del sofá.
-Sí. Quiero saber quien te produce esa sonrisa.
-¿Qué sonrisa?
-Aina, no te hagas la tonta.

Aina desvia la mirada con vergüenza. ¿Tanto se la nota?
-No sé a qué te refieres.
-Aina...
-¡De verdad!
-Aina...
-¿Qué?
-Dime quien está en tu mente.

Aina se tumba en el sofá y mira a su hermano mientras bosteza para quitarle hierro al asunto.
-¿Es el cantante ese?
-¿Liam?- pregunta ella-. ¡Oh! ¡No!
-Vale, es él.
-¡Te he dicho que no!
-¡Mientes fatal!

Aina se muerde el labio cuando se da cuenta de que no puede engañar a Nathael. Es su hermano. Se llevan conociendo desde que ella nació -hace dieciocho años-. Y viven juntos desde hace meses. ¡Es obvio que va a saber cuando miente y cuando no!
-Vale, es Liam.
-Lo sé- Nate se acaricia el pelo-. Te noto feliz.
-Soy feliz.
-Hace unas semanas estabas llorando porque Charlie...
-¡No nombres a ese capullo!
-Está bien.

Nate suspira y da unos golpes en la pierna de su hermana para que esta le deje sitio en el sofá.
-Espero que este sea diferente.
-Es diferente.
-Parece ser que sí. He visto algunas entrevistas. Parece maduro.

Aina suelta una carcajada al oír eso. ¿Maduro? ¿Liam? ¿El chico que la retuvo en el suelo bajo su cuerpo porque no le quería dar un beso? ¿El mismo al que estaba hacoemdo rabiar? Aina sonríe sin darse cuenta al recordar ese día. Liam la tenía atrapada y le pidió un beso. Ella al principio se resistía pero acabó dándole lo que quería. Pero lo que más le gustó no fue eso sino la cara de felicidad que se le puso al muchacho ya que, al fin, lo había conseguido.

Louis y Sandra caminan felizmente por la calle riendo y hablando de sus cosas. Hace el tonto, sobre todo él que quiere escuchar esa risa que le vuelve loco. De vez en cuando ella le desafía a una carrera que -claramente- Louis la deja ganar. Luego Sandra se hace la enfadada pero la mentira le dura hasta que él la eleva por los aires y empiece a reirse de nuevo.
Al rato Louis la deposita con cuidado en uno de los bancos del pequeño parque al que han llegado y se sienta junto a ella.
-Eres un idiota.
-Me lo dicen mucho- contesta él mientras sonríe-. No me has cambiado la vida con esa información.
-Me lo suponía pero necesitaba que lo recordaras.

Louis suelta una carcajad antes de mirar a su alrededor. Hay una especie de lago en el que nadan a lo lejos patos y demás aves acuáticas. Los árboles se reflejan en el agua creando una bonita imagen incluso cuando algún pez salta por encima de la superficie para comer algún tipo de insecto distornionando, así, el reflejo.
-¿Tienes algo que hacer?
-Hoy nada. Aunque había pensado en pasar por la cefetería de los padres de Sofía. Se han ido y ella tiene que hacerse cargo.
-Podría invitarte a comer antes.
-¿No te cansas de mí?

Louis intenta que una carcajada se quede en su garganta.
-¡Que tontería!
-¡Es verdad! Ultimamente estás muy oendiente de mí.
-Pero es porque me encantas.
-Pero...
-El chocolate también me encanta y lo como continuamente pero nunca me canso de él.

Sandra se sonroja de forma inmediata e intenta que Louis no la vea haciendo que su cabeza mire a otro lado pero este lo impide haciendo que sus ojos se encuentren agarrándola de la barbilla.
-Te has puesto roja.
-¡Normal! ¡Con las cosas que me dices!
-¿Te molesta que te diga eso?
-Al contrario. Me encanta pero no estoy acostumbrada a este tipo de atención.
-¿Nunca has tenido novio?- pregunta Louis.
-Claro que sí. ¿Te piensas que soy una monja?
-No he dicho eso pero me parece raro que ninguno de tus novios te haya atendido de la forma en la que te trato.
-Creo que no les importaba demasiado.
-¡Que idiotas! Bueno, quizá así es mejor. ¡Más Sandra para mí!

-¿Quieres algo de comer?- pregunta la madre de Lucía con una gran sonrisa.
-No hace falta, Beatrix.

Scott tiene esa sonrisa tonta que a Lucía le pone de los nervios pero ella finge. Son amigos. Solo amigos. Pero Scott piensa que tiene posibilidades con la chica cuando en realidad ella sabe que no. Desde hace unos días, en su mente hay un pequeño irlandes rubio que no la deja en paz salvo que esté a pocos metros de distancia de él.

Cuando la madre de la actriz abandona la pequeña casa del camping para hacer algunos recados Scott se sienta en el sofá junto a la morena.
-Te estuve esperando el otro día, después de la obra.
-Me lo dijo Niall pero era muy arriesgado salir a verte. Me dijo que había cámaras por todos los lados.
-Sí. Por poco me creo que estaba en la alfombra roja de los Oscars.

Scott sonríe antes de dar un abrazo a su amiga. Ella se sorprende. Nunca había recibido un abrazo del chico sin aviso. No es que necesitase ver un cartel de "¡Cuidado que abrazo!" pero a Lucía siempre le abrazaba en ocasiones contadas: un partido de futbol, un gol, una reconciliación...
-¿Qué tal con Niall?

Lucía arruga la frente y piensa qué responder. Una cosa es intentar dejar claro al muchacho que no quiere nada con él y otra muy distinta es restregarle en la cara que está cogida.
-Bien.
-¿Solo bien?
-Sí. Vamos poco a poco. No sé si funcionará.
-¿Estáis intentándolo?
-¡No!

Lucía se tapa la boca. Está segura que su grito se ha oído desde la otra punta del camping.
-No- repite, esta vez de una forma más silenciosa-. Pero quedamos a veces.

Scott se muerde el labio algo molesto. El rubio debería ser él. ¡Él debería de ser quien pasase tiempo con Lucía!
-Hablemos de ti- dice ella.
-¿De mí? Pues... Estoy pensando en irme de monitor a un campamento.
-¿De verdad?
-Sí. No pagan mucho pero tengo el título de monitor muerto del asco.
-No sabía que lo tenías.
-Me lo saqué unos meses antes de que... - "vinieses al camping a vivir". Scott decide mentir-... me sacara el de socorrista.
-¡Guau! Eres un hombre con muchos títulos.

Scott se rió.
-¿Por qué no pides a los señores Robinson ser el socorrista de la piscina?- pregunta ella-. Las adolescentes se volverían locas de tener un socorrista tan guapo.
-¿Te parezco guapo?

Lucía, que con ese comentario solo intentaba hacer reír al chico y romper el hielo, se arrepiente de haberlo dejado escapar de su boca tan rápidamente. Debería haber sabido que un comentario así traería sus consecuencias. Ve a Scott morderse el labio con dulzura y como, poco a poco, se acerca a ella para besarla pero... "Ding dong". ¡Dios! ¡Salvada por la campana! -nunca mejor dicho-.
-Voy a abrir- dice fingiendo una sonrisa una vez que el chico se ha apartado avergonzado.

Lucía se levanta del sofá con rapidez para ir a la puerta donde encuentra a una chica del servicio de correos con una carta certificada.
-¿Lucía Smith?

Ella asiente antes de firmar el papel que le entrega la chica.
-Muchas gracias.
-A ti- responde Lucía antes de cerrar la puerta con el sobre en la mano.

Es un sobre grande, igual de grande que un folio pero parece llevar poca cosa porque no pesa. Lo abre con rapidez ya que no encuentra ningun tipo de información en e sobre. Parece ser que viene de la universidad. Se le empalidecea cara pero luego se la enrojece por el enfado al ver que se nombra a Niall en los papeles.

"Le avisamos de que la tasa de entrada al curso de artes dramáticas de la universidad de Londres ha sido aceptada con éxito."

Sofia limpia con agua y jabón el vaso que el cliente ha dejado sobre la barra tras beber su contenido. Luego bostezando. Se quedó despierta hasta las tantas y tirne sueño. Está mañana debería de haber abierto la cafetería a las ocho pero se ha quedado dormida y lo ha hecho una hora más tarde. Solamente espera que su padre no se enteré. Por lo menos no ahora. Un mensaje de Harry. Sofia se muerde el labio.  "Estaré en la cafetería en unos minutos".

Oye como alguien entra en la cafetería tras un rato y cuando va a salidar a Harry se da cuenta de que no es él sino un muchacho con el pelo negro y piel blanca.
-¿Qué desea?- pregunta Sofia con una sonrisa en la boca. En su mente le habla su padre: "Trata a los clientes con educación".

El muchacho la mira sorprendido. Su labio tiembla.
-Chico- dice Sofia.
-Deme todo el dinero de la caja.

Sofia nota como la sangre abandona su cara y empieza a temblar. Ahora el chico tiene una navaja en su mano derecha.
-¡Vamos!- grita ahora el chico.

Sofia se queda paralizada pero con pasos cortos se acerca hasta la caja registradora. ¡La están robando! Sus manos tiemblan cuando ve, justo al lado de la caja -que está unos centímetros por debajo de la barra- un bote que contiene pimienta en spray. Se muerde el labio pero cuando va a cigerlo el chico grita.
-¡La mano izquierda en la cabeza! ¡La otra en el dinero!

Sofia suelta un gemido y abre el cajón del dinero pero, cuando empieza a coger el dinero, oye un grito del chico. Este está sobre la barra con los brazos cruzados en la espalda. Harry, con cuidado le quita la navaja tras comprobar que le tiene bien sujeto. SOFIA no se ha dado cuenta de que el chico había entrado en la cafetería hasta que le vio dar un golpe en la espalda al ladrón haciendo que este se cayase al suelo. Luego lo habia agarrado del brazo y lo habia inmovilizado con facilidad.
-Llama a la policía- dice este.

Sofia, que sigue en shock, se aleja de la barra y se cae al suelo por la impresión que le da sentir su sangre volver a circular, ahora de una forma más rápida. Desde ahí saca su movil del bolsillo y llama. Suspira y luego da las gracias a Dios. ¿Qué hubiera pasado sí no hubiera ido Harry?

sábado, 26 de abril de 2014

28.

-Stanley, Stanley, cuéntanos un chiste divertido. Un chiste que nos haga reír- dice Lucía mientras que se llevaba la mano al pecho-. Lo que ha ocurrido no ha sido agradable para ninguno de nosotros. No vale la pena que nos pongamos tristes- dice con una sonrisa en la cara y mirando a la actriz que estaba sentada a su lado de la mesa-. Es la primera vez en mi experiencia con los hombres, y los he conocido de todas clases, que uno de ellos me ha plantado. ¡Já! No se como tomármelo- luego mira al hombre que está a su otro lado comiendo con las manos-. Cuéntanos un chiste divertido, Stanley. Algo que nos distraiga...
-Pensaba que no te gustaban los chistes- responde el otro actor con un tono irónico y cansado.
-Me gustan los divertidos, no los indecentes.
-No conozco ninguno tan fino para tu gusto.

Ari saca un par de fotos a su amiga sobre el escenario. De todas las obras en las que ha participado su amiga nunca se había percatado de que había tantas butacas en el teatro. Y todas están llenas. ¡"Un tranvía llamado Deseo" está teniendo mucho éxito!

Cuando la obra acaba, Ari la espera en su "camerino"-un pequeño cuarto con un par de espejos y con mucha ropa debido a los cambios de vestuario de Stella- junto a sus padres.
-¡Has estado maravillosa!- grita la madre de Lucía cuando esta ha acabado de agradecer al público su asistencia y su atención.
-¡Mejor que en "Romeo y Julieta"!- dice su padre.
-Papá, eso siempre lo dices. Siempre comparas el personaje que estoy haciendo con el anterior.
-Porque es verdad. ¡Cada vez te superas!

Lucía se ríe. Su padre nunca cambiará.
-Nos tenemos que ir, cielo- dice la madre-. Hemos quedado con unos clientes de papá.
-¿Qué coche quieres vender?
-¿Te acuerdas del escarabajo azul?
-¡No! ¿En serio?- pregunta Lucía-. ¡Tenéis que conseguir esa venta!
-Eso queremos.

Cuando los padres se van tras felicitar otra vez a su hija, Lucía mira a su amiga que la observa sentada en la silla plegable.
-Tus padres tienen razón- dice Ari-. Has estado genial.

Lucía se vuelve a reír. Nunca cambiará.
-Tengo unas fotos chulísimas... Sobre todo de cuando ha ocurrido lo de la radio saliendo disparada por la ventana.
-¿Se me ha notado que estaba nerviosa?- pregunta la actriz.
-¿Estabas nerviosa?
-Me he olvidado del papel dos veces.
-¿Por qué, cielo?
-Había mucha gente. Nunca habíamos llenado una sala en un estreno.

Ari ve como su amiga se muerde el labio.
-No te preocupes- dice-. Lo has hecho genial. Si no me llegas a decir que te has olvidado del papel no me hubiese dado cuenta.

De pronto, en el camerino ha entrado un chico con un gran ramo de rosas rojas. Niall parece sonriente mientras deja el ramo en un jarrón que hay encima de la mesa del camerino.
-Veo que tienes visita- dice Ari cuando ve a Niall-. Os dejo solos.
-¿No cenas con nosotros?- pregunta Lucía.
-¿Y estar de sujetavelas? ¡Me voy con Zayn! Por cierto, dice que como no pudo conseguir entrada para venir a verte vendrá otro día.
-Dile que ni se le ocurra.

Ari sonríe y se despide de los dos chicos para luego cerrar la puerta.
-¿Y ese ramos?- pregunta Lucía sorprendida. Es enorme. Casi no cabe en el jarrón de cristal.
-Es un regalo- dice el rubio antes de abrazar a la chica-. Has estado perfecta.
-¿Por qué todo el mundo me dice eso?
-Porque es la verdad.

Lucía niega con la cabeza mientras se ríe.
-He visto a Scott- dice Niall.
-Dime que no se ha quedado aquí para verme.
-Me temo que sí.
-No me apetece verle. Desde que tú y yo estamos bien está muy encima mía. Me está empezando a agobiar.
-Entonces tengo una buena noticia.
-¿Cual?
-Como saliste en las revistas y se rumorea que estás saliendo conmigo hay muchos fotógrafos fuera.
-¿Qué? ¿Esa es la buena noticia?- pregunta ella irritada.
-Aún no te la he dicho- responde el chico-. Como hay tantos fotógrafos he preguntado si hay una salida de emergencia. Podremos salir por la puerta de atrás.

Lucía suspira y sonríe.
-Genial. Me cambio y salimos, ¿vale?

Niall sonríe y deja a Lucía cambiarse. Tarda unos diez minutos en salir.
-¿El ramo?- pregunta Niall.
-Si no te importa lo dejaré aquí. No creo que sea buena idea estar con él durante toda la noche. Mañana me le llevaré a casa.
-Está bien.

Caminan por los pasillos que está detrás del escenario mientras que Lucía se despide de algunos compañeros y del director.

Cuando llegan a la puerta donde pone "Salida de empergencia", Niall coge la mano a Lucía para abrirla y salir corriendo. Es una situación divertida ya que están huyendo de algunas cámaras que les persiguen hasta que se meten por un callejón y se esconden tras una furgoneta de carga y descarga. Niall se ríe al ver la cara roja de Lucía.
-No te rías, idiota.
-No lo hago.
-Si lo haces.

Niall se vuelve a reír pero para cuando oye a unas personas empezar a correr tras la furgoneta. Ahí Niall abraza a Lucía como si eso les ayudase a ser invisibles. Cuando los sonidos paran Lucía aparta la cara del hueco del hombro del cantante con una sonrisa. Y, como si no le importase nada, se pone de puntillas y besa al rubio. Él solo sonríe. Llevaba deseando otro beso de la chica desde la última vez que sus labios se separaron.


Sofia esta en casa sola. Sandra ha quedado con Louis para ir a cenar y, aunque su amiga la ha dicho que si hacía falta cancelaba la cita con el chico, Sofia se ha negado. No quiere que su amiga haga eso por ella.

Coge el mando y enciende la televisión para ver cualquier película pero parece ser que no hay nada interesante entonces coge el teléfono y hace algo que nunca creería hacer: llamar a Harry.
-Que agradable sorpresa- dice él cuando descuelga la llamada-. ¿A qué se debe la llamada?
-Harry, no vaciles si no quieres que cuelgue.
-¿Quieres repetir la experiencia del otro día?
-Me llevaste a cenar sushi. El sushi no tiene nada de especial.
-Lo que tú digas.

Sofia suspira y aprieta los puños. No hay nada en la tele. Sandra está ocupada. Sus padres están cenando fuera. Solo le queda Harry. Lo había reflexionado mucho. ¿Esto significaba que se rendía a sus encantos? No tiene por qué.
-¿Vienes a recogerme?
-Ya estoy fuera- dice Harry antes de colgar.

Sofia se queda mirando sorprendida el móvil. ¿Qué? Se levanta del sofá y va corriendo a la ventana de la cocina desde donde se puede ver la calle. Y sí. Ahí está su coche. Va a la entrada donde se pone los zapatos, una chaqueta fina y coge el bolso con las llaves y el móvil para luego salir e ir al coche.
-Eres un perturvado- dice mientras se monta en el coche del chico.
-Se dice "hola, ¿qué tal estás?"
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?
-Acabo de llegar. Iba a secuestrarte otra vez pero me has llamado arrastrándote.
-No me he arrastrado.
-No- dice Harry con un tono irónico mientras pone en marcha el coche-. ¿A dónde te llevo, preciosa?
-No me llames así.
-¿Cómo te llamo entonces?
-Sofia- responde ella con una sonrisa burlona.
-¡Bah! ¡Muy soso! ¿Te puedo llamar Blancanieves?
-Ni se te ocurra.
-¿Por? Blancanieves era una princesa. Pensaba que a las chicas os gustaba que os llamasen princesas.
-De pequeña me daba miedo la bruja de Blancanieves.

Harry mira a Sofia con la boca abierta y se tapa la boca con la mano para evitar reírse.
-¿Qué?- pregunta Sofía.
-Nada, nada.
-Ahora lo dices.
-Me llama mucho la atención que tuvieses miedo a la bruja de Blancanieves.
-Es normal. ¡Era mala!
-¡Yo también soy malo! ¿Te doy miedo?
-Tú no eres malo...
-Eso me halaga.
-Eres gilipollas.
-¡Hey!- dice el chico antes de poner la vista de nuevo en la carretera-. Solo soy un romántico.
-No me gusta el romanticismo.
-Lo apuntaré en la libreta. Y llamaré a los mariachis que contraté para cantarte una serenata. Les diré que ahora te canten la canción de Blancanieves.
-Eres un idiota.


Ari corre hasta la fuente de la plaza en la que ha quedado con Zayn. Parece que el chico no está. ¡Vaya por Dios! ¡La carrera no le ha servido de nada! ¡Correr tanto para que el chico aún no esté! Se sienta en uno de los bancos que rodea la fuente y mira como el agua sale por la boca de uno de los ángeles que están esculpidos en roca. No es una gran fuente. A decir verdad, es pequeñita, como la plaza. En ella solo hay un bar con una terraza y un pequeño restaurante de comida rápida. La fuente es lo único que tiene de bonito la plaza.

Mira el cielo de la noche. Esta totalmente oscuro y sin ninguna sola nube por lo que puede ver todos los destellos de las estrellas. Puede distinguir la Osa Menos y la Mayor haciendo que sonría. De pequeña la encantaban las estrellas y muchas veces se tumbaba con su padre en el césped del camping para observarlas mientras que su padre le contaba historias para que la niña se pudiese dormir con facilidad cuando llegasen a casa. De pronto, una cara de un muchacho se pone entre el firmamento y sus ojos haciendo que Ari sonría al ver a Zayn sonriente.
-Hola- dice Zayn con alegría y sin apartarse de la vista de la chica.
-Mirar las estrellas.

Zayn levanta la cabeza para mirar el cielo negro. Luego vuelve a bajarla.
-Son muy bonitas.

Ari sonríe al percatarse que las luces de las farolas se reflejan en los ojos castaños del chico. Zayn da la vuelta al banco y queda enfrente de la chica que le mira atentamente.
-Llegas tarde- dice ella.
-Lo siento. He venido el taxi y sabes como son los taxistas. Te dan un rodeo para sacarte más dinero.

Ari le sonríe. No le importa. Se levanta y luego mira la plaza.
-¿A dónde vamos?- pregunta ella.
-Había pensado ir a tomar unas patatas. Luego podremos ir a tomar un helado.
-Buena idea.

Zayn se muerde el labio mientras que ve como Ari comienza a caminar junto a él.
-¿Qué ocurre?- pregunta la muchacha.
-Nada. Solo estaba pensando.
-¿Pensando?
-Sí.
-¿El qué?
-En las vueltas que da la vida.
-¿A qué cambios te refieres?

Zayn sonríe y mira al cielo de nuevo justo en el momento en el que una estrella fugaz cruza el cielo con rapidez. Solo tiene que pedir un deseo. Luego suspira y, con cuidado, hace que su mano roce la de la chica para luego agarrarla con dulzura. Ari solo se ruboriza pero no rompe el toque.
-A estos cambios.

viernes, 18 de abril de 2014

27.

Lucía llega a su casa después de haber estado todo en el teatro durante todo el día. Suspira y se tumba en la cama. Tiene que estar por la tarde de nuevo en los ensayos y, con solo pensarlo, se agota mentalmente. La obra es complicada y no sabe si a la gente le va a gustar. Sí, han vendido todas las entradas pero por la publicidad que ha recibido el teatro por ella y Niall.

Lucía se pasa la mano por el pelo cuando llega un mensaje de su madre. Parece ser que no van a ir a comer. Puede que su padre esté a punto de vender un coche y quiere currarselo para que, en el último momento, no se arrepientan. Así que Lucía come sola. Cansada y sola. Puede que Ari pueda comer con ella pero no la parece justo. Que ella esté sola en ese momento no significa que tenga que estar con Ari. Además, seguro que estar sola durante un rato no la sienta nada mal pero parece ser que sí porque antes de que pueda darse cuenta se ha dormido.

La despierta un pitido molesto que proviene de su movil. Lo coge y ve que tiene cinco mensajes. Los cinco de Niall. "¿Qué tal? ¿Comemos juntos?" "¿Lucía?" "¿Sigues enfadada? Pensé que lo habíamos arreglado..." "¡Joder, Lucía! ¿Quieres contestar? Por favor..."

Lucía se levanta del sofá de un salto y busca desesperadamente un reloj. Las cuatro y cuarto.
-¿Qué? Mierda, mierda, mierda, ¡mierda!- grita al darse cuenta de que la falta cuarto de hora para estar en el teatro. ¡Y no ha comido!- ¡Joder!

Coge una pieza de fruta y sale por la puerta de la pequeña casa de madera antes de morder la reluciente manzana verde que tiene entre las manos.

Parece que alguien la llama cuando está a punto de salir del camping. Niall.
-¿Se puede saber qué te pasa?- pregunta enfadado-. ¡Pensé que lo habíamos arreglado!
-No te preocupes. Estaba dormida. Acabo de ver los mensajes.
-Joder, menos mal.
-Te tengo que colgar. Llego tarde.
-Te voy a recoger y te llevo. ¿Dónde estas?
-No hace falta...
-¿Dónde estas?
-Niall...
-En cinco minutos estoy en la entrada del camping con el coche- dice antes de colgar.

Lucía suspira y sale del camping comiéndose la manzana nerviosa. El director la va a matar.A los cinco minutos, Niall aparca el coche frente a ella. 
-Monta- dice.

Lucía la hace caso y se monta.
-Hola- susurra ella tímida.

Niall la sonríe felizmente y arranca el coche.
-¿Al teatro?
-Por favor.

Liam se ríe por las caras que pone Aina cuando la empieza a mojar con el agua de la fuente.
-¡Liam! ¡Te mato!- grita la chica cuando se ha alejado lo suficiente como para que el agua no llegue-. ¡Me has calado entera!
-Solo es agua. Se seca en diez minutos.
-¡Tu madre se va a secar en diez minutos!

Liam se ríe y corre hacia Aina para cogerla en brazos y ponerla en su hombro como si se tratase de un saco.
-¡Bajame, Liam!
-No.
-¡Liam!- repite Aina mientras que no para de reirse. Le hace gracia la situación.
-¿Qué?
-¡Que me bajes!

Liam se ríe por las caras que pone la gente que pasa por su lado y saluda a los niños que se ríen escandalosamente por el espectáculo que están viendo. ¡Es muy divertido oír a la chica gritar!
-¡Liam James Payne Smith!- grita Aina intentando sonar enfadada. No lo consigue.
-Digame.
-¡Bajame o te muerdo!
-No serás capaz de... ¡Ay!

Aina acaba en el suelo de culo y se ríe al ver la marca que le ha dejado.
-¡Te vas a enterar!- dice Liam.

Aina intenta levantarse para evitar la venganza del cantante pero es imposible porque Liam acaba encima de ella en el césped.
-Hola- dice ella riéndose.
-Me has mordido.
-Te he avisado.
-Pensaba que no serías capaz. 
-Yo nunca miento.
-Me acabo de dar cuenta.
-Levantate. Me estás aplastando- dice Aina intentando quitarse de encima a Liam pero es imposible. Ella es pequeñita y él es todo lo contrario.
-No me da la gana.
-¡Liam!

Se oyen a los niños reirse y Aina se pone roja.
-¿Te da vergüenza?
-Si.
-¿Te doy yo vergüenza?
-No. Solo me aplastas.

Liam sonríe y apoya sus brazos en el suelo para quitarle peso a la chica pero no se levanta. No aún.
-Levantate, gordo.
-¿Gordo? ¿Yo? Aina, tienes que ir al oculista.
-¡Idiota!
-¿Quieres que me levante?
-Si, por favor- responde Aina con voz de niña pequeña.
-Vale. Pues solo te pido una cosa- susurra Liam juntando su cara con la de la chica-. Bésame.

Sandra le está echando la bronca a Louis por el engaño que ha llevado acabo junto a Harry a Sofia. 
-¡Me llamó cabreada, Louis!
-Lo siento- susurra él mientras coge su vaso de refresco para dar un sorbo-. No se volverá a repetir.
-Desde luego que no. He cambiado la contraseña.

Louis se ríe y apoya los codos en la mesa para mirar a Sandra con una sonrisa.
-Lo siento, de verdad.
-Borra esa sonrisa, Louis. No pienses que así se me va a bajar el cabreo.
-¿De verdad? Pensaba que te gustaba mi sonrisa.
-Y me gusta pero...
-¿Pero?
-Sofia está muy enfadada. Por favor, no vuelvas a hacerlo.
-Lo prometo.
-Gracias.

Louis pone media sonrisa en su boca y mira a Sandra que se está haciendo una coleta para que su pelo no la estorbe.
-¿Por qué te recoges el pelo?
-Me molesta.
-Me gusta como te queda el pelo suelto.
-¿De verdad?- pregunta Sandra sorprendida. A ella no le gusta nada su pelo. Más de una vez ha pensado en cortárselo hasta los hombros.
-Sí. Te hace más guapa de lo que eres.
-Muchas gracias- sonríe.
-No las des. Es un cumplido.
-Nadie me había dicho algo parecido. Bueno, mis padres y mis amigas pero es su deber, ¿no?
-Mi deber no es hacerte cumplidos pero te lo digo porque quiero que sonrías.

Sandra se ruboriza un poco y coge su vaso para refrescarse un poco. Louis se ríe.
-¿Para que sonría?
-Si. Estás guapísima cuando lo haces.

martes, 1 de abril de 2014

26.

El parque parece alegre. Está todo verde, lleno de flores. También hay un agradable olor a hierba recién cortada. Incluso hay algunos niños que juegan a la pelota riendo y disfrutando pero, para Lucía, la realidad está distorsionada. El parque está triste, el verde que llena de color los árboles es pálido, el olor le parece muy desagradable y los niños juegan de una forma muy violenta y gritan. Pero, lo que le hace jugar una mala pasada a Lucía es que el lado donde Niall está sentado, a un metro de ella, parece el sendero de la muerte. No oye a los pájaros, no hay margaritas creciendo entre el cesped, los arbustos no tienen apenas hojas.

Lucía lame su helado que ha empezado a derretirse en su mano. La galleta del cucurucho está blanda por el líquido del helado. Se levanta y lo tira a la papelera más cercana para luego sentarse de nuevo en el suelo, esta vez más lejos del irlandés.
-¿Quieres... quieres otro helado?- pregunta Niall con una voz que tiembla a cada sílaba.

Ella no contesta. No porque no quiera -que le quiere contestar de una forma grosera. Quizá con un "no, la limosna se la das al mendigo de Trafalgar Square"- sino porque no le deja su garganta. Le duele de estar aguantando las lágrimas durante la casi media hora que llevan juntos. Ari y Zayn han dicho que deben de estar por lo menos media hora. Les mira. Están en un banco sentados a unos cincuenta metros de ella. Junto a ellos está Scott que no deja de mirar a Lucía con incertidumbre. Lucía sabe que le gusta tan poco esta situación como a ella así que le saluda con la mano de una forma dulce. Scott sonríe y la saluda provocando un poco de felicidad en ella. Pero Ari obliga a Scott a dejar de mirarla.
-Parece simpático- susurra Niall acercándose a ella.
-Lo es.
-Cuando me hablaste de él me hiciste pensar que era un idiota.
-También lo es. Pero es amigo mío.
-Se nota que está completamente pillado por ti.

Lucía mira al suelo y empieza a arrancar césped con sus manos. Está realmente nerviosa por la presencia del rubio.
-Me ha estado contando Ari cosas sobre ti estos días- Niall la mira-. ¿Tanto te ha molestado lo de las fotos de las revistas?
-Si.
-Pensaba que todo el mundo estaría encantado de salir en una.
-A mí no.
-Ya. Eres la excepción que confirma la regla. Eres... especial.

Lucía abraza sus piernas con sus brazos. El viento ha empezado a soplar y la está entrando frío pero de pronto siente un poco de calor cuando nota que Niall la pasa su sudadera por sus hombros.
-No quiero que cojas frío.
-No necesito tu chaqueta.
-Se que no la necesitas pero quiero que la tengas- susurra el rubio con un timbre de voz muy suave.

Ella, por primera vez en la media hora que llevan hablando, le mira. Niall sonríe por ese ligero gesto.
-Creo que deberíamos hablar de todo lo ocurrido.
-No quiero hablar de eso- contesta la muchacha notando otra vez el nudo de la garganta que le avisa de que las lágrimas van a salir en breves instantes.
-Pero necesitamos hacerlo para volver a ser los mismos de antes. Creo que deberías de ir a la universidad.
-No tengo tiempo. Necesito el dinero para el alquiler del camping.
-Yo podría ayudarte.
-No.

Niall la mira a la cara y observa sus ojos rojos. Sabe que va a llorar. Y sabe como se ponen las mujeres cada vez que un hombre las ve llorar. Va a intentar escapar de la situación y el rubio no quiere eso así que le pasa un brazo por la espalda y la obliga a apoyarse en su pecho. Así Lucía podrá disimular que no llora.
-Está bien. Ya buscaremos una solución para que puedas hacer ambas cosas. Podrías trabajar también mientras que estudias.
-Niall...
-Vale. Por cierto, estuve ayer en el camping.

Lucía intenta apartarse de él con brusquedad pero no sabe que Niall es fuerte y que puede luchar contra esos impulsos.
-No parece un mal lugar. Tiene campo de fútbol y todo. Me encanta. Y las casas son muy rústicas. Tenía su encanto. Los niños parecían felices allí. No se por qué no te gusta a ti.
-Me da vergüenza... Como a ti.

Niall frunce el ceño y luego se tumba en el césped obligando a Lucía a hacer lo mismo pero sobre su pecho.
-No debí quedarme allí para discutir. Deberíamos haber tenido esa conversación en otro momento, cuando las cosas no estuviesen tan en caliente.
-Dijimos lo que quisimos. Sin tapujos- susurra la morena.
-Si. Pero yo no quería tener ese tipo de conversación contigo. No te lo mereces.

Lucía se limpia las lágrimas y le mira.
-Siento lo que dije- susurra él.
-¿Qué de todo?
-Lo de que me gustas. Creo que lo dije para que no te fueras.
-Yo también siento lo que dije.

Niall la mira sorprendido.
-¿El qué?
-Eso de que si tuvieras una oportunidad la habías jodido en ese momento.
-¿Qué quieres decir?

Lucía suspira mientras se pasa la mano por la cara, como si quisiera quitarse el peso que tiene encima.
-Sigues teniendo la oportunidad.

-Eres un completo idiota- susurra Sofia a regañadientes en el coche de Harry.
-Lo sé. Pero necesitaba hacerlo.
-Debes de estar muy desesperado. ¿Cómo coño lo has hecho?
-¿El qué?
-No te hagas el tonto. Sabes perfectamente a qué me refiero.

Harry se rie mientras que conduce por las calles de la ciudad. Lleva buscando un sitio para aparcar desde hace un buen rato.
-¿Cómo has hecho que Sandra cancelase los planes que tenía conmigo?
-Louis me ayudó.
-¡Puto rastreso!
-No. Le dije que tú y yo teníamos un pacto. Si lo de Sandra y él tenía futuro tendrías que darme una oportunidad. Simplemente me ha ayudado.
-¡Cabrones!
-Sh...- dice Harry. Le divierte mucho la situación-. Cogió a Sandra el movil y te envió los mensajes. Luego entraba yo en escena y...
-¡Y me secuestrabas! ¡Un plan perfecto!

Harry vuelve a reírse.
-Louis y Sandra no están saliendo. Este secuestro es totalmente inválido.
-No pienso lo mismo. Louis le ha pedido que le acompañe a la premier y ella ha aceptado. Puede que en la alfombra roja se den cuenta de que ya son novios.
-¿Premier?
-"This is us". Es nuestra película.
-¡A parte de ser unos putos cantantes , también sois actores!- Sofía mira al de rizos con una mueca-. No me gusta el mundo de la farándula... No seríamos una buena pareja. No duraríamos ni una semana. No quiero partirte el corazón.
-No vas a partirme el corazón.
-¿Y eso cómo mierdas lo sabes? ¡Ah! ¡Cierto! ¡Los psicópatas como tú no tienen corazón!
-Me duele que pienses que soy un insensible.
-Seguro que tampoco tienes alma. ¿Se la vendiste al diablo a cambio de toda tu fama?
-No. Se la vendí a cambio de ti.

Sofia mira a su acompañante con la boca abierta. Nunca la habían dicho algo así. De hecho, nadie le había dicho nada que se le pareciera lo más mínimo. Quizá sus padres pero ellos no cuentan.
-Desde luego estás loco- susurra.
-Por ti.
-Este comportamiento que estás teniendo es digno de...- la chica le mira-. ¿Estás colocado?
-Define colocado.
-¿Has tomado drogas y te sientes eufórico? ¿Ves bien? ¡Por favor! ¡Estás conduciendo!
-Bueno... Me he fumado un par de porros. Tampoco han faltado las dos rayas de cocaína que me reservaba para una ocasión especial- susurra el chico con un tono de voz bromista.
-Para el coche- dice Sofia.
-Era broma.
-Para el puto coche.
-¡Era una simple broma! ¿Cómo voy a ir drogado? ¡No consumo drogas!
-¡Eso siempre dicen los drogadictos!
-¿Tienes experiencia con las drogas? ¡Guau, nena! Espero que el diablo me pueda devolver el alma...
-¡Eres un completo gilipollas!

Harry se ríe a carcajadas justo antes de aparcar el coche en una calle de la periferia.
-Vamos. Te invito a cenar- susurra él mientras se desabrocha el cinturón de seguridad y abre la puerta del coche-. Espero que te guste el sushi.

lunes, 24 de febrero de 2014

25.

Están en el parque pasandose la pelota. No saben qué más hacer. Ari intenta que Lucía se desahogue dando patadas al balón pero no parece conseguirlo así que la deja fumar. Esta para cuando Scott se acerca a las chicas. No es que sea bienvenido pero Ari no quiere que esté allí cuando Zayn y el "innombrable" lleguen. Y es que su amiga no sabe que entre Ari y Zayn la van a hacer una encerrona con Niall. Ari sabe que su amiga se va a enfadar con ella pero Zayn le ha estado comentando cómo esta el rubio. "Triste", "depresivo" y "con el corazón roto" son aquellas palabras que, según Zayn, describen mejor a su amigo. Ari sabía que Niall estaba enamorado de Lucía. Se notaba en su mirada azul cuando la miraba y en la forma de ser ante su presencia. Y Zayn y Ari quieren que sus respectivos amigos vuelvan a estar como antes. O mejor.
-Hola- dice Scott sentándose en el césped-. ¿Qué tal?
-Bueno...- susurra Lucía dando una calada a su cigarro y expulsando el humo espeso por su boca.
-¿Te has enterado ya?- pregunta él.
-Si- contesta ella recordando todos los reportajes que hay de Niall y de ella.
-¿Cómo estás tú, Ari?

Ari le mira y le contesta con un simple gesto de hombros. Scott sonríe y vuelve a mirara a Lucía.
-No te preocupes- dice-. Todo pasa.

Lucía sonría y se acerca a él para darle un abrazo. Scott, dentro de lo que cabe, es muy majo y ayuda mucho a la chica. Y se preocupa por ella. A veces Lucía se siente mal por no corresponder su amor porque sería la pareja perfecta para ella pero ella no siente nada. Luego se levanta y mira a sus amigos.
-Me apetece un helado. ¿Venis?- pregunta Lucía.
-No. Te esperamos aquí- dice Scott con una sonrisa en la cara.

Lucía se encoge de hombros y se aleja caminando. Por primera vez en todo el día va a estar sola. Desde que ha salido del teatro ha estado o con su madre o con Ari. Y ahora necesita tiempo para pensar en todo lo que esta ocurriendo. Nota que todo el mundo la mira en el parque. No sabía que a todo el mundo le gustase leer ese tipo de revistas. Aunque muchos seguro que se han enterado por noticias en internet. Eso hace empalidecer a la chica. Si hay noticias de ese tipo en internet puede que lo sepa medio mundo. Medio mundo sabiendo de su existencia. Sabiendo cosas sobre Lucía Smith. Sabiendo sobre su trabajo, sus amigos... Sabiendo todo.

-¿Cómo está?- pregunta Scott.
-No es nada preocupante. Ha salido en un par de revistas. Nada más- contesta Ari.
-He visto por lo menos cinco revistas distintas con la noticia en portada. Es algo con el que las revistas van a ganar dinero. Mucho dinero. 
-Y el que haya llamado a las revistas mucho más. Pero bueno...
-No se si habrás leido los artículos pero dicen que llevaban viéndose desde hace semanas. Siempre solos. ¿Es cierto?
-¿Celoso?- pregunta Ari con una sonrisa burlona en la cara.

Scott la mira mal.
-Solamente curiosidad.

Antes de que Ari le pueda contestar, delante de ellos aparecen dos sombras alargadas. Ari levanta la cabeza y ve a Zayn. Sonríe. Luego gira la cabeza y ve al rubio que esta buscando con la mirada algo. Seguramente a LucIa. 
-¿Qué hacéis aquí?- pregunta Scott.

Ari pone los ojos en blanco. Scott puede llegar a se demasiado borde y maleducado. Pero no le importa. Solo le importa que está aliada con el moreno para hacer hablar a Lucía con Niall. 
-¿Lucía?- pregunta Zayn mientras se sienta en el césped junto a Ari.
-Ha ido a por un helado. Supongo que en unos minutos estará aquí.
-¿Para qué quereis saber dónde esta ella?- pregunta Scott cabreado.

Ari lanza una mirada de disculpa a Zayn y a Niall, quien se està mordiendo las uñas, y otra de odio a Scott.
-Vamos a intentar que Lucía hable con Niall.
-¿Con el rubio? No estoy de acuerdo a esa idea.
-Nadie te pidió tu opinión- contesta Zayn poniéndose unas gafas de sol para proteger sus ojos del poco sol veraniego de Londres.
-No se vosotros pero a mi me preocupa mi amiga. Y no estoy de acuerdo de que un cantante venga a joderla.
-Scott, Lucía es demasiado mayorcita para saber qué hacer o qué no hacer. Tiene dieciocho años.-susurra la chica.
-Me da igual su edad, Ari. Es mi amiga y no voy a permitir que hable con alguien que...
-Hola de nuevo- dice alguien por detrás de ellos.

Lucía está volviendo con un cucurucho de helado de nata en la mano. Aún no le ha empezado a gotear pero sabe que no tardará mucho y quiere evitarlo dando algún que otro lamentón.Ante su voz, Niall se gira y la mira nervioso. Ella se detiene. No había visto que hubiera gente nueva. Ni que fueran ellos. Luego mira a Ari quien sonríe con algo de miedo por la reacción que pueda tener su amiga. Luego ve a Zayn, que está sentado junto a su amiga. Lucía apostaría lo poco que tiene a que ellos dos tienen algo que ver con esta situación. Luego mira a Scott. La mira nervioso, una media sonrisa torcida. También está esperando su reacción. Pero, la cara de Niall es la que más llama la atención a Lucía. Se está mordiendo los labios y parece muy nervioso. Demasiado. Tanto que Lucía piensa que si sigue así se va a quedar sin dedos. Niall no parece tener nada que decir. Y ella no sabe si es porque pasa de ella o porque no puede hablar por la tensión.
-Teneis que hablar- dice Zayn con una sonrisa en la cara-. Teneis que estar por lo menos treinta minutos asolas. Os esperamos aquí.

jueves, 6 de febrero de 2014

24.

Sofía se encontraba tumbada en su cama, descansando de la ajetreada mañana que había tenido. Le dolía un poco cabeza, sentía que cada vez que miraba hacia otro lado, la mente le daba una vuelta entera. Estaba, lo que se dice, baja de azúcares y sin energía. Sonó un mensaje en su móvil, haciendo que la estallara aún más la cabeza.

"+44 ** ** ** ***: Hola guapa, te encontré ;)"

El remitente de ese mensaje era un número el cual Sofía no tenía guardado en su agenda de teléfonos, por lo que no tenía ni idea de quien podía ser. Genial, pensó la chica, un quebradero más de cabeza.
"¿Quién eres?"
"Tu amor."
"No estoy para bromas. ¿Quién coño eres?"
"No te pongas así preciosa. Adivina quien soy"
"Sinceramente, tan pesados como tú pocos, así que optaré por la opción Harry. ¿Me equivoco?"
"¡Premio para la señorita!"
"Déjame, me duele la cabeza."

Tras decir eso, Sofía quitó el sonido y la vibración a su móvil, lo bloqueó y se quedó en esa posición un rato hasta que la entró el sueño. Desafortunadamente, este no era su mejor día. Ahora era una llamada la que interrumpía su momento de descanso.
- ¿Diga? -contestó con la voz adormilada.
- ¿Por qué no respondes mis mensajes?
- ¡HARRY! Déjame en paz. Ya lo oíste una vez. 
- Si, pero...
- Pero nada. Adiós.
- No te voy a dejar en paz a no ser que me digas dónde vives.
- Sigue soñando mozo.

Después de varios intentos por parte de Harry de contactar con Sofía se cansó. Ella ya se encontraba mucho mejor, y estaba arreglándose para salir a dar un paseo. Todavía eran las seis y media de la tarde y había tiempo suficiente para tomar algo de oxígeno y despejarse.

El aseo de su casa era pequeño, no la gustaba usar el baño ya que era mucho más grande y daba la sensación de vacío cada vez que entradas ahí. Por eso Sofía siempre usaba el aseo.Llamaron a la puerta de su casa. Sofía estaba desconcertada, había quedado con Sandra en el parque de en frente, ella nunca solía entrar a llamarla a su puerta. Fue con paso ligero, causado por la sorpresa e intriga, para ver quién aguardaba. Abrió la puerta y se quedó paralizada. Intentó volver a meterse dentro pero los brazos que estaban al otro lado hacían más fuerza, siendo imposible evitar su camino dentro de la casa.
- Por favor Sofía no soy un delincuente, no me trates así.
- He quedado.
- En verdad tus planes se han cancelado.
- ¿Qué? - preguntó con un tono desconcertante y confuso.

Harry fue al aseo del cual provenía una luz, debido a la falta de ventanas. Cogió el móvil de Sofía y volvió a su sitio inicial, la entrada de la casa en la que estaba anteriormente. 
- Observa. - Desbloqueó el móvil, fue a mensajes, y abrió la conversación con Sandra. Había un mensaje nuevo.

"Sofía me ha surgido un imprevisto, no puedo quedar hoy, lo siento :(" .
- Te lo dije, tus planes se han cancelado.
- Mentiroso.
- ¿Perdona? ¿Osas llamar a Harry Styles mentiroso?
- Sí, mentiroso y creído.
- Pero soy guapo y acabaré saliendo contigo. Yo lo sé y tú lo sabes.
- Ni en un millón de años.
- No dirás lo mismo luego.
- Ese luego nunca existirá.
- Bueno dejemos de discutir, amor. Tú te has arreglado y yo estoy aquí para hacerte compañía. Así que, moza, te vienes conmigo a dar una vuelta.

-¡Oh! Perdona...- dice un chico sobre el escenario.
-¿Ha terminado ya eso?- pregunta Lucía.
-¡Oh! Si, si, ya está- dice el muchacho.

Lucía mira al chico mientras este hace como que va a mostrarle la supuesta bombilla que ha cambiado.
-Espere, espere- dice ella-. Voy a poner la radio- Se levanta de la silla en la que está sentada y se mueve por el escenario contoneando sus caderas como le había dicho unos minutos antes el director. Luego hace un ruido extraño para dar a entender que ha encendido una radio y se lleva unos dedos a sus labios mientras mira al otro actor que está con ella-. Dele ya al interruptor- Luego, cuando el otro actor ha hecho otro ruido con su boca para hacer que enciende la luz, Lucía empieza a dar vueltas sobre sí misma y dice- ¡Ah! ¡Mire! Hemos realizado una hechicería...- Ella empieza a bailar justo como ponía en el guión que le dieron.

En la otra esquina del escenario se empieza a representar otra escena en la que unos muchachos muestran sus cartas en una parida de póker pero cuando supuestamente oyen la música que proviene de la radio, uno se levanta para coger la radio y tirarla por la ventana.
-¡Borracho! ¿Qué haces? ¡Borracho!- chilla Lucía furiosa. Luego va junto a los otros jugadores de póker y les grita que se vayan de su casa pero, justo después, el chico que ha tirado la radio la empieza a dar puñetazos.
-¡Está muy bien chicos!- dice el director mientras se levanta de su butaca y sube al escenario-. James, lo has clavado. Lucía, tú más de lo mismo. Los demás lo habéis hecho muy bien también- el director mira a los actores que hay en el escenario-. Venga, otra vez. Desde el principio.

Lucía se coloca en su posición inicial, en la silla. Sus compañeros y ella recrean otra vez la escena hasta que, cuando el grupo de los jugadores de cartas empieza a hablar, algo les interrumpe.
-¡Enhorabuena!- dice el dueño del teatro.
-¿Qué ocurre, Jack?- pregunta el director.

El dueño sonríe felizmente mientras que tira en la mesa del director un par de periódicos y revistas.
-¡Habéis conseguido vender todas las entradas antes dos semanas antes del estreno de la obra!

Todos los actores se miran y murmuran. están felices. Nunca habían conseguido llenar el teatro con una de sus obras, ni siquiera con "Romeo y Julieta", y esa noticia les hace enorgullecerse de ellos mismos.
-¿Cómo?- pregunta una chica.
-Habéis vendido quinientas entradas desde antes de ayer. Todo un récord. Aunque no os preocupeis por vuestros amigos y padres. Tienen su sitio reservado como siempre.

Lucía sonríe y se emociona junto a otras chicas. Los chicos solamente van al director para mantearle. Todos están felices hasta que...
-Todo gracias a Lucía.

Todos la miran sorprendidos. Ella no sabe qué ha hecho para hacer que la gente compre entradas en el teatro. No ha puesto ningún tweet. Tampoco cree que sus amigos hayan ido haciendo publicidad de su obra. El dueño del teatro coge una de las revistas que ha dejado sobre la mesa del director y, antes de que empiece a leer, Lucía ya sabe qué ha ocurrido.
-Niall Horan, mienbro de la boyband del momento, One Direction, ha sido visto varias veces con una chica morena por las calles de Londres.

Lucía, que solo ha oído eso, esta deseando de que el dueño parase de leer. No. No. No quiere eso. No quiere ese tipo de atención.
-Lo poco que se sabe de la chica es que su nombre es Lucía Smith y que trabaja en un pequeño teatro llamado Venecia donde representó a Julieta en la famosa obra de "Romeo y Julieta" y en la que hará de Stella en "Un tranvía llamado Deseo"- el dueño mira a la chica y sonríe-. ¡Esto si que es publicidad!

La chica se sonroja. Luego se enfurece. Y, por último, se muerde el labio. No pensaba que pasar tiempo con ese imbécil- calificativo que le ha puesto tras el encontronazo con Niall en el camping- iba a repercutir en ese tipo de cosas. No quería que la gente fuera a verla por ser amiga de él, sino por ser buena actriz.

Al rato, Lucía sale del teatro muy cabreada. Nota como algunas personas la señalan y murmuran cosas hasta que llega al camping donde los señores Robinson la detienen.
-¡Lucía! ¡Sales en las revistas!- dice la señora.
-Ya me he enterado- contesta borde ella.

Luego se niega a pararse a hablar con los dueños del camping y da la excusa de que la esperan en casa desde hace un rato. Sigue caminando pero Ari la detiene.
-Por favor, si quieres evitar la Tercera Guerra Mundial no leas revistas durante un tiempo. 
-Ya se que salgo en las revistas- digo borde.
-¿Entonces?
-No me hables, Ari, estoy de muy mala hostia.
-Me lo imaginaba. Por eso hoy nos vamos a ir a jugar al fútbol a Hyde Park. ¿Qué mejor forma de desahogarse que dando patadas a un balón?
La chica bufa y sigue andando.
-Si imaginas que el balón es la cara de Niall puede que dejes de estar tan cabreada con el mundo.
-No me apetece nada. Además, tengo que terminar de aprenderme el guión.
-¡No me jodas, Lucía! Llevas así una semana. No sales para nada. Solamente tienes tiempo para el guión. Guión, guión, guión. ¡Yo quiero pasar tiempo contigo!- dice Ari poniendo voz de niña buena-. Soy tu mejor amiga y...
-Vale, pesada. Hoy a las cinco te quiero preparada. Como tardes un minuto más me vuelvo a mi casa y no me saca de ahí ni Dios.
-Que mala hostia...

Lucía sigue su camino hasta su casa donde, al entrar, ve una pila de revistas sobre la mesa de la cocina. "No. Por favor. No". Cierra la puerta y, nada más oirse la puerta cerrarse, aparece su madre.
-¡Cariño, sales en las revistas!- dice.

Y, entonces, Lucía explota.
-¡Joder! ¡Ya se que salgo en las putas revistas! ¿Qué pasa? ¿Me lo va a decir todo el mundo con quien me encuentre? ¡Es que no eres la primera que me lo dice! ¡Ya es el dueño del Venecia, los señores Robinson y Ari! ¡Y la gente se me queda mirando raro por la calle! ¿Por qué? ¿Por qué soy amiga de Niall Horan? ¡Oh, Dios mío! ¡Si se lo quieren quedar se lo regalo! ¡No lo quiero ver más en mi vida! ¡Dios!

La madre la mira sorprendida desde un par de metros de distancia. Al ver de la forma en que la mira su madre; Lucía se arrepiente. Y más al darse cuenta de que su madre ha comprado por lo menos cinco revistas. Cinco revistas que habrán costado dinero, dinero que necesitan para comer pero que su madre lo ha usado para que su hija se vea en las revistas, para que su hija tenga un recuerdo.
-Lo siento, mamá- dice ella-. Tengo un mal día. No he debido hablarte así. No me gusta aparecer en las revistas por conocer a alguien famoso sino por mi esfuerzo en mi trabajo.

La madre de Lucía la mira dudosa. Pero finalmente sonríe y va a abrazar a su hija.
-Sales muy guapa en las fotos- susurra antes de darla un beso en la mejilla.

Lucía sonríe. Su madre no parece haberse enfadado y eso la alegra.
-Seguro que no es para tanto- murmura ella antes de corresponder al cariño maternal con otro beso.